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La paradoja de la formación

La paradoja de la formación
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Ayer hacía mención al informe de ICSA en el que exponía la relación directa que hay entre la formación y la retribución salarial. Es decir, a mayor formación mejor salario. Sin embargo, esto no siempre no es así. En un informe de la OCDE presenta el ranking de países con el porcentaje de licenciados con empleos de baja cualificación, el cual España lo lidera.

A nadie le sorprende este hecho ya que es manifiesto que la inmensa mayoría de los licenciados universitarios acceden al mercado de trabajo aceptando puestos que no se corresponden con la formación académica recibida. A pesar de esta realidad tan desalentadora no deja de ser cierto que los licenciados lo tienen mucho mejor que aquellos que cuentan con menos formación, según la OCDE el porcentaje de españoles con estudios y empleo es del 83,6%, mientras que el solo el 59, 1% de los que tienen educación secundaria tienen trabajo.

En ¡No doy crédito!, Pablo Pardo, analizó este hecho influido por “la mezcla mortal de burocracia y mercado laboral colapsado”. El panorama que se presenta creo que lo define de una manera bastante acertada pues se caracteriza por

empleados fijos que en la práctica son funcionarios en las empresas, y trabajadores temporales que “disfrutan” de un mercado de trabajo más liberalizado que el de EEUU

Es lamentable que durante los “primeros” años de vida profesional el recién licenciado se tenga que enfrentar a un panorama tan oscuro ya que les desalienta de continuar con estudios superiores al no tener claro si alcanzarán una recompensa a su esfuerzo. Lo es también para el Estado porque invierte una cantidad muy importante de recursos que luego el mercado no sabe apreciar. Para el empresario, el panorama no es mucho mejor, porque tener a trabajadores infrautilizados lo único que genera es desmotivación y desinterés, lo que se traduce en una implicación nula.

Las causas de esta situación son múltiples:

  • Por una parte, una falta de planificación alarmante de las autoridades educativas que no atienden a las tendencias del mercado laboral, una prueba manifiesta es la carencia de personal sanitario que hay en España. Si los ministerios de Trabajo y de Cultura trabajasen coordinadamente estas carencias se resolverían.
  • La falta de ambición de los recién licenciados. En teoría, tener gente bien preparada debe favorecer a la creación de un ambiente más propicio para la creatividad, la innovación y el emprendimiento. Sin embargo, la realidad nos muestra lo contrario.

Con un mercado laboral tan disfuncional como el que hay en España no deja de ser sorprendente que la única ambición de los titulados universitarios sea acceder a la función pública muestra una realidad desoladora. Como siguiente alternativa, el acceso al mercado laboral aunque sea con trabajos “basura” y como algo excepcional, emprender.

Via | ¡No doy crédito!
En Pymes y Autonomos | El valor de la formación, La mala educación (I), La mala educación (II)
Imagen | Treballcat

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