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Todos somos empresarios

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Con mi post de ayer quería resaltar mi convicción de que las personas que no encuentran espacio en el mercado laboral, que están insatisfechas con su trabajo o que no encuentran donde poder desarrollarse profesionalmente después de muchos años de estudio, la inmensa mayoría de estas personas no se plantean el autoempleo como salida a su situación. Vuestros comentarios posteriores y el debate planteado ha girado en torno a circunstancias que, sin dejar de ser ciertas, pueden superarse y de hecho algunos lo están haciendo.

Es evidente que las circunstancias no son las más adecuadas para lanzarse a la aventura y ya me he manifestado en bubbuguvarias ocasiones en contra de emprender por necesidad , porque considero que crear y dirigir un negocio debe hacerse de una manera seria, con una buena planificación y sin dar pasos en falso. Sin embargo sigo creyendo que la solución a una gran parte de estos problemas ha de partir de uno mismo porque todos somos empresarios. Nuestra empresa somos nosotros mismos y debemos de asumir la responsabilidad de dirigirla y gestionarla de la mejor manera para alcanzar nuestros objetivos.

Hablo de ser empresario desde el punto de vista de la mentalidad, de saber manejar la incertidumbre, de buscar oportunidades, de intentar aprovechar las debilidades de la competencia o los nichos de mercado que están sin cubrir para ocupar ese espacio.

Toda persona es un pequeño empresario que debe buscar su mercado, puede ofrecer sus servicios a un solo cliente (trabajador por cuenta propia) o a varios (trabajador por cuenta ajena) pero ha de hacer lo posible porque sean de calidad para que el cliente se decante por él y no por otro proveedor.

Lo primero que debe tener claro cualquier empresario es que nadie va a hacer el trabajo por él. No debe esperar a que se creen las circunstancias del mercado oportunas para que a su empresa le vaya bien, es él quien debe ir a buscar al mercado, es él quien debe salir a por los clientes, luchar contra la competencia, innovar y mejorar para ser más competitivo. Tampoco debe esperar a que haya ayudas exteriores que le mantengan artificialmente (subsidios, subveciones, etc.)

Ha de hacer un análisis DAFO y, conociendo sus fortalezas y debilidades saber aprovechar unas y cubrir las otras, tener afan de superación, iniciativa, imaginación y fortaleza. Como todas las semanas, he leido la columna de Marc Vidal en Cotizalia y la de hoy tiene mucho que ver con esto.

Por supuesto, cada caso es distinto y desde aquí sólo podemos hablar en términos demasiado generales. En muchos casos, sobre todo en los más desesperados, en muy fácil hablar de cambiar de chip, pero es realmente difícil llevarlo a la práctica, y ni siquiera adoptar ese punto de vista garantiza el éxito. Pero, ahora mismo, es un camino, a lo mejor, incluso, el mejor camino.

En Pymes y Autónomos | ¿Y si todos los trabajadores fuesen autónomos? Imagen | José Serra

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