A pesar del teletrabajo, la conciliación sigue siendo una asignatura pendiente en las empresas españolas

A pesar del teletrabajo, la conciliación sigue siendo una asignatura pendiente en las empresas españolas
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Si hay alguna conclusión positiva que podemos sacar de la crisis de la covid-19, esta no es otra que la generalización del teletrabajo. En marzo del año pasado, el confinamiento nos obligó a cambiar de un modelo presencial a un modelo en remoto. Y lejos de ser un cambio temporal provocado por la pandemia, todo hace indicar que estamos ante un cambio de paradigma permanente.

Sin embargo, y a pesar de que el teletrabajo había sido tradicionalmente una de las medidas más demandadas por los trabajadores para mejorar el equilibrio entre la vida familiar y profesional, el balance sigue siendo muy pobre en lo que a conciliación se refiere.

Un reciente estudio de Sodexo con motivo del Día Nacional de la Conciliación de la vida personal, familiar y laboral y de la corresponsabilidad en la asunción de responsabilidades familiares, que se celebra hoy, 23 de marzo, ahonda en esta cuestión. En concreto, el informe Retos de las empresas españolas en la era COVID-19 afirma que más de la mitad de las empresas no piensa reforzar la conciliación y el bienestar físico de sus empleados.

Además, al 36 por ciento de las empresas les está siendo difícil mitigar la hiperconectividad que están sufriendo los empleados a causa del trabajo en remoto. Las largas jornadas de trabajo y el hecho de permanecer más tiempo conectados impiden conciliar de manera satisfactoria la vida familiar y profesional de sus empleados.

Evidentemente, queda mucho camino por recorrer. En los últimos años, España no ha estado, ni de lejos, al nivel de los países de su entorno en términos de posibilidad de teletrabajo. La reciente regulación, articulada a través del Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia ha tratado de acelerar esta transición, aunque por el momento no ha logrado los resultados esperados.

Los principales desafíos continúan siendo los mismos: que el teletrabajo no se convierta en una excusa para alargar las jornadas de trabajo.

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