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Pon en valor tu trabajo (o cuando el cliente no siempre tiene la razón)

Pon en valor tu trabajo (o cuando el cliente no siempre tiene la razón)
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Evidentemente el buen trato al cliente ha de ser una de las políticas de empresa que ha de ponerse en práctica para lograr el éxito empresarial, pero eso no debe interferir con otra máxima, pon en valor tu trabajo. Lo primero que debes tener claro es que para que los demás valoren lo que haces, primero, debes valorarlo tú y defender tu buen hacer, tu experiencia, tus conocimientos y lo que tú aportas al cliente.

Veamos un caso concreto, supongamos un empresario cualquiera, vamos a llamarlo Sr. Chacón, que contrata a una empresa para que le preste una serie de servicios. La empresa le asesora sobre los temas en cuestión, le informa, le realiza los trámites pertinentes y, lógicamente, una vez terminado su trabajo le factura y le cobra. Pero el Sr. Chacón es muy listo y dice que todo lo que le han dicho ya lo sabía, que ese servicio no le ha aportado nada y que ¿por qué se le va a cobrar?

Cuando una empresa vende una mercancía a un precio prefijado el cliente puede intentar recurrir al regateo para intentar una rebaja pero está pagando por algo tangible, cuando una empresa presta servicios está vendiendo un intangible pero el valor lo fija la empresa no el cliente.

Cuando has estado sentado con un cliente varias horas analizando su situación, viendo las opciones que más le convienen y realizas para él una serie de trámites (sí Sr. Chacón, esas cosas que se hacen por ordenador pero que el ordenador sólo no es capaz de hacer) estás aportando al cliente tus conocimientos, tu experiencia y los medios de tu empresa para realizar esas tareas y eso vale dinero y lo que vale lo decides tú.

Si el cliente no está satisfecho con tu trabajo es libre de irse y buscarse otra empresa que le preste el servicio y no esperar más de un mes para intentar regatear el precio o desprestigiar lo que has hecho para que trabajes gratis. Si al cliente le parece un precio excesivo lo que le cobras tiene la opción de denunciarlo en consumo o de no volver nunca más a contratarte, pero a lo que no tiene derecho él es a ponerle precio a tu tiempo, tu esfuerzo y tu prestigio.

Tú sabes lo que vale todo eso y por tanto tú y nadie más que tú debe decidir lo que el cliente ha de pagar por tus servicios. Hay muchos Srs. Chacón por el mundo empresarial, no os dejeis avasallar por ellos. Por supuesto no se trata de enfrentarse con ellos sino de dejar bien claro lo que tú aportas y lo que cuesta lo que tú haces.

En Pymes y Autónomos | El cliente no siempre tiene la razón
Imagen | Daquella manera

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