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El cliente no siempre tiene la razón

El cliente no siempre tiene la razón
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Hemos de cuidar a nuestros clientes por encima de todo, bien. Hemos de ponerlos en el centro de nuestra estrategia y de nuestras atenciones, por supuesto. Hemos de hacer que se sienta a gusto con nosotros y le hemos de poner todo tipo de facilidades para que mantenga la relación comercial con nosotros, obviamente. Pero ni somos sus vasallos, ni hemos de decirle a todo que sí, al cliente también tenemos que ponerle limites.

Muchas veces he escuchado aquello de que “el cliente es la parte esencial de nuestro negocio”, de que “tenemos que hacer lo que sea para mantener a un cliente”, o de que el cliente diga lo que nos diga “siempre tiene la razón”. Yo no lo veo así, y ser unos simples siervos de los clientes puede poner en riesgo incluso nuestro negocio.

Al cliente hay que darle las máximas atenciones, la máxima calidad en nuestros productos o nuestros servicios, pero dentro de unas determinadas condiciones. No hemos de olvidar que la relación entre un cliente y nosotros no es más que una relación comercial entre alguien que ofrece unos productos o servicios, y alguien a quien le interesa adquirir o disponer de esos productos y servicios.

Y nosotros esos productos o servicios los hemos de poner a disposición del cliente volcándonos en el cliente, pero no a cualquier precio y bajo cualquier condición. Nosotros hemos de marcar nuestras condiciones, y por supuesto negociarlas con el cliente, pero no rebajarnos ante el cliente. Hacerlo, nos desvirtúa y nos desmerece, y hace que ese cliente siempre pida más y nunca este satisfecho, y que los demás clientes no nos vean con el autentico valor que tenemos.

Nosotros tenemos que marcar nuestras condiciones, nuestro perfil, y ofrecernos con eso a todos los clientes. Y no tenemos que tener reparo en renunciar o invitar a marcharse a los clientes que no les interesen nuestras condiciones, solo así adquiriremos pleno valor para lo que ofrecemos.

Por supuesto en la mayoría de los casos los clientes no serán conflictivos, y no pedirán imposibles, y la negociación entrará dentro del juego comercial. Pero los que pasen la línea del juego comercial no nos interesan, no debemos ceder al chantaje, en caso de necesitarnos no se irán, y si se van es que ni nos necesitaban, ni los necesitábamos.

En Pymes y Autónomos | Rotación de clientes, ni clínex, ni dioses
Imagen | smlp.co.uk

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