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La mala reputación comienza dentro de la empresa

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Hace unos días hablábamos del caso de Coca-Cola y el daño que le está haciendo el cierre de varias embotelladoras en nuestro país. Su reputación e imagen está por los suelos en redes sociales y gracias a un boicot espontáneo por parte de los clientes. Si un grande como esta marca no sabe gestionar una crisis de este tipo, pensemos en la cantidad de personas que abren negocios y que no tienen capacidad resolutiva ante un conflicto.

La mala reputación comienza dentro de la empresa. Si el jefe, por ejemplo, no cumple lo que dice, es incoherente tanto en su discurso como en su comportamiento dentro de la organización, ¿dónde queda su credibilidad? Por ejemplo, pensemos en un caso donde se le debe una cierta cantidad de dinero a un empleado. El tiempo pasa. El gerente le evita. El trabajador recibe evasivas y no lo que se ha ganado a pulso.

El responsable de este desencuentro argumenta su comportamiento con frases del tipo "las cosas están mal" o con el silencio que es todavía peor. Si para colmo de los males son dos personas las que están al frente de la empresa, el trabajador asistirá atónito a un 'partido de tenis' donde ambos intentarán despistarle para ganar tiempo.

Lo que olvidan este tipo de personas que creen que llevar adelante una empresa es un juego, es el poder que tiene el trabajador. Tal y como está la situación económica y la tasa de paro es difícil marcharse de una empresa, pero si se percibe que no existe seriedad, es mejor salir corriendo antes de acabar pagando por trabajar.

Por lo que si a una persona se le ha de abonar un dinero ganado con su trabajo y esfuerzo es mejor abonarlo y que tu imagen tanto a nivel profesional como personal sea impecable porque existe algo mucho más poderoso que el conocido "boca a boca", se llaman redes sociales amplias: amigos, conocidos, profesionales del gremio al que se pertenezca donde si a esa persona se le pregunta su opinión sobre la susodicha empresa será sincero: ¿La imagen? Mala.

Quien subestima a una persona porque su comportamiento sea educado, correcto o discreto puede encontrarse con la sorpresa de que un día esa reputación ficticia caiga como un castillo de naipes. Si a Coca-Cola le están haciendo daño y es una multinacional, cuanto menos un negocio pequeño en una ciudad pequeña unido a un comportamiento nada serio ni profesional.

Resulta más sencillo hacer las cosas bien que comportarse de una manera fraudulenta, a la larga el entorno sabe cómo trabajas, cómo te comportas con los trabajadores y en vano quedarán los esfuerzos por desprender una simpatía irreal en las redes sociales donde esté presente la empresa. La reputación se construye desde el otro lado: el real y en el día a día.

En Pymes y Autónomos|La reputación, el valor más costoso,Errores empresariales para destruir la moral y la reputación Imagen|kurtxio

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