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La delgada línea roja entre ser un desempleado y no ser válido

La delgada línea roja entre ser un desempleado y no ser válido
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El titular capta mi atención "Tras un despido solo puedes llorar dos semanas, luego hay que buscar trabajo". La autora de dicha frase es Pilar Tena, licenciada en Derecho y Periodismo. Ha escrito un manual con consejos prácticos dedicados a los millones de parados que hay en España.

Es cierto que existe una delgada línea roja entre ser un desempleado y no ser válido, además de empeñarse en dar pena.Si en algo estoy de acuerdo con esta autora es en que hoy día estar en paro no es señal de vergüenza, no es un estigma. Tiene toda la razón ¡son millones los hombres y las mujeres los que comparten ese estado laboral! Sin embargo, observo otras cuestiones que plantea que nada tienen que ver con la realidad, al menos con la que esta editora conoce.

Reinventarse

Hace poco un conocido maldecía este concepto. No creo que haya que ser tan radical, pero ¿qué significa exactamente? Por supuesto, todos podemos mejorar, cambiar de profesión y reciclarnos, ¿pero eso nos garantiza encontrar empleo? Cambiar de empleo no es algo sencillo. No todo el mundo tiene la capacidad para adaptarse al cambio. Ni una predisposición intelectual. Ni ganas. En realidad esto último suena a excusa. Pero a lo que voy es que si uno es un buen carpintero ¿tiene que montar una tienda de lámparas?

Para mí reinventarse tiene más que ver con otra acepción: aceptarse. Si una persona ha estudiado psicología y no encuentra trabajo dentro de su sector, ¿debe rechazar un empleo en el que deba fregar platos? ¡No! Sobre todo si le urge el dinero, tiene facturas que pagar y necesita comer. El mayor obstáculo nos lo ponemos nosotros.

Todos tenemos sueños y aspiraciones pero nadie dice que trabajar vendiendo bocadillos no sea digno. Quizás no vayas a pasarte la vida en ese oficio pero al menos, mientras estés ahí y lo aceptes, además de un sueldo ganarás algo más, una autoestima fuerte.

Un trabajo para toda la vida

Aquí sí coincido con la autora. Sobre todo porque nunca he trabajado en una empresa muchos años seguidos. Sinceramente, me asombra encontrar a gente que lleva más de quince años e incluso de diez en su mismo puesto. Pero tampoco creo que la solución esté en aplaudir que los empresarios vayan a contratar a autónomos para trabajos o servicios (como afirma ella) por supuesto que se puede volver al modelo de antaño, incluso algunas organizaciones ahí están, con sus empleados de toda la vida.

Pero que a una persona la despidan tras no conocer otro lugar que su empresa, su jefe, y sus compañeros debe ser un trauma. Si en algo te curte el no tener esa estabilidad es en no tener miedo a los cambios, y sobre todo a poseer una predisposición a trabajar al doscientos por ciento. La rutina lleva a acomodarse, a minar la creatividad y la motivación para hacer tu trabajo.

Huir de Internet

En este último apartado quiero reflexionar sobre esos lugares de encuentro de desempleados en la red. No me refiero a páginas donde se anuncian ofertas de empleo, se ofrece formación gratuita o asequible, sino a aquellos foros donde la gente entra a lamentarse. Y lo hacen por su situación, por la de un familiar, o por la de un ser querido. Lógicamente todos tenemos derecho a estar tristes, pero a que la queja se convierta en nuestra herramienta para sobrellevar la situación, no.

De nada sirve alimentar nuestro pesar o nuestro dolor. Ni por la pérdida de un trabajo o por cualquier otra circunstancia. Si te sientes pesimista, agotado y apático lo último que debes hacer es rodearte de personas que se encuentren igual. ¿Qué te van a aportar? ¿Consuelo? ¿Una justificación para seguir encerrado en casa o simplemente pensar que el mundo está en tu contra?

Es osado y se debería sentir un gran respeto antes de hablar sobre desempleo. Nunca una sola palabra pudo entrañar tantas cosas. Tras una persona sin empleo hay una historia y mil cuestiones por resolver de todo tipo: económico, emocional, social..., pero precisamente por ello, creo que la dignidad, la motivación, el optimismo realista, y sobre todo una fuerte predisposición a solucionar nuestra situación son los únicos argumentos válidos.

Por muy dura que sea nuestra situación la desesperación no nos aportará nada, sólo más sufrimiento y la incapacidad de ver alguna salida.

En Pymes y Autónomos|Cómo no tratar a un desempleado,Reinventar la forma de hacer las cosas también es innovar Imagen|martingarri

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