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A vueltas con la baja productividad, la siesta y otros tópicos made in Spain

A vueltas con la baja productividad, la siesta y otros tópicos made in Spain
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Una vez más los españoles estamos en el punto de mira de otro país que realiza un estudio de campo un tanto sesgado. En esta ocasión hablamos del diario The New York Times donde se hace alusión a la siesta, a lo mucho que trasnochamos y otros tantos tópicos (y verdades) que no van ligados de lo importante: las jornadas de diez y once horas que realiza un trabajador español.

Por ser justos, añaden bajo ese titular donde se destaca que cenamos a las 22:00 horas y dormimos la siesta, testimonios de españoles que reivindican unos horarios laborales similares al resto de Europa donde se salga a las cinco de la tarde y no que se pare a las dos o tres de la tarde para luego volver al trabajo y llegar a casa de noche, lo cual obliga a que nos acostemos más tarde y sobre todo, veamos poco a la familia.

Llega a poner de mal humor la insistencia de dormir la siesta cuando prácticamente el noventa por ciento de los trabajadores ni se plantean esa posibilidad por la rigidez de sus horarios, donde si bien hay un espacio de dos horas, éstas se emplean o bien en llegar hasta casa, comer y volver al lugar de trabajo. ¿Dormir? No dormirse en el trabajo sí que es un gran problema.

En nuestro país seguimos el modelo que marcan desde arriba que no terminan de ver que trabajamos mucho y producimos menos. Un tema tratado hasta la saciedad en medios de comunicación, pero que no se termina de adaptar.

Con un cubo lleno de cervezas, Jorge Rodríguez y sus amigos se atrincheran en el «Mesón Viña» el miércoles por la noche para ver un partido de fútbol. En otra mesa, una pareja se abraza, ajena al resto del local, mientras la camarera les sirve una tortilla de patatas y otros tantos aperitivos. Entonces, comienza el partido. Esto no es algo inusual. Mientras en otros países la gente se prepara a esta hora para ir a la cama, en España la noche no comienza hasta las 22.00 horas, momento en que se sirve la cena y comienza el «prime-time» televisivo - que no acaba hasta la 1.00- . Varias encuestas demuestran que casi una cuarta parte de la población española continúa viendo la televisión entre las 00 horas y la 1 de la madrugada.

Esta descripción que se hace de un español medio no es falsa. Ahí no entra la crítica ni nos alteramos. Es cierto que se ve la televisión hasta tarde y los programas más o menos interesantes comienzan a unas horas donde el sueño vence pero son muchos los que resisten y prefieren dormir menos pero no renunciar a algo de ocio que les ha sido negado 'gracias' a esos horarios eternos.

Perder tiempo de nuestra vida para que el jefe vea que trabajas

El diario tuvo la deferencia de consultar a Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe) para la realización del reportaje (menos mal)

Hace unos meses Buqueras reivindicaba los cambios «necesarios» que nuestro país debe iniciar si pretende incrementar su productividad: «La medida de adelantar el reloj una hora debe ir acompañada de un cambio de hábitos como, por ejemplo, que se dejen de emitir programas televisivos de 'prime time' después de las once de la noche.

También se debe seguir el ejemplo de muchas empresas que han hecho esfuerzos por rentabilizar el tiempo y en las que los empleados salen antes, con lo que tienen mayores posibilidades para atender a sus hijos, sus mayores, o sus asuntos personales. El efecto motivador que produce en los empleados aumenta la productividad».

Jornadas interminables, ¿baja productividad o mala calidad de vida?

España cuenta con horarios de trabajo eternos y menos efectividad.Los propios empresarios prefieren ver a sus trabajadores todo el dia haciendo como que trabajan, que ofrecer un horario laboral racional en el que realmente trabajen las horas necesarias.

Quienes critican desde fuera, deberían plantearse quién puede trabajar con eficacia a las 20:30 después haber entrado a trabajar a las 8:00 o 9:00 de la mañana con un descanso que en ocasiones conlleva o un gasto económico o un desgaste físico para volver a tu hogar.

Tomar una decisión,la única solución para evitar injustos análisis foráneos

Los trabajadores según las encuestas apuestan por la jornada intensiva y hace unos meses se pudo ver cómo algunas pymes habían variados sus horarios de trabajo y todo era positivo: para la producción, y los empleados. Estos análisis o estudios que tienen como objetivo medir la satisfacción en un cambio de mentalidad en el tejido empresarial, sólo muestran datos a favor del cambio.

Un buen horario es un elemento que resulta positivo a la hora de encontrar un empleo. Pero realmente necesario es un ambio cultural dentro de las empresas, dejar de lado de una vez esa obsesión por tener al trabajador presente en el lugar de trabajo, sin importar sin rinde o no.

Los gerentes deben ser los primeros en dar ejemplo. Lo cual dejan de lado con frases del tipo "durante la semana mi familia no existe y saben que me vuelco en el trabajo" y no son pocos los que no añaden que hacen un descanso para "tomar un café de una hora para hablar de un proyecto".

En Pymes y Autónomos|El difícil cambio de mentalidad: las empresas aún valoran más el presentismo,La adicción al trabajo y la productividad no se llevan bien Imagen|Javier Prieto (ganso.org)

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