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Uno de mis post de hace unos días ha activado un debate si el modelo para salir de la crisis es crear empleo para aumentar el consumo y que esto reactive la actividad empresarial o si lo prioritario es fomentar la actividad empresarial para que eso se traduzca en la creación de nuevos puestos de trabajo.

Actividad empresarial, consumo y desempleo son los factores principales de la ecuación de la crisis. Actuar sobre uno u otro debería de tener efecto sobre los otros, la cuestión es ¿cuál de estos factores tiene mayor incidencia para que la reactivación económica se haga de manera más efectiva? Sin embargo, desde mi punto de vista, hay otro aspecto que puede tener incidencia en esta cuestión y que nuestro modelo económico no contempla o no concede la importancia que merece.

El planteamiento inicial se podría modificar si, en lugar de pensar en el mercado interno como nuestro único mercado, tenemos una prespectiva global y no retringimos nuestro mercado natural al que tenemos aquí al lado, es decir si pensamos en la internacionalización.

Hace unos días se han dado a conocer los resultados de las grandes empresas de nuestro país y, en prácticamente todos los casos, se han producido un aumento de sus beneficios. La razón de este aumento de sus ganancias es, ante la caída de la demanda interna, su presencia en otros mercados.

El modelo económico de nuestro país está basado, mayoritariamente, en el mercado local. Su estructura tradicional, turismo, construcción y comercio nunca ha contemplado la opción de la internacionalización por lo que la dependencia del concumo interno es total. Bajo estas circuntancias el aumento del paro, la bajada del consumo y la incertidumbre sobre la situación a corto plazo provoca una parálisis en la actividad empresarial.

La cuestión es que el nuevo modelo empresarial debe de salir de ese esquema. Días atrás estuve presente en una conversación con varios empresario españoles que han viajado a Estados Unidos a presentar sus proyectos, una de las cosas en las que querían hacer hincapié era en su visión internacional de su negocio. En un momento dado, en una de sus presentaciones, uno de los inversores les indicó que no hacía falta que insistieran en ese aspecto porque ya se daba por supuesto.

Posteriormente, les indicaron que para ellos era totalmente impensable que una empresa tuviera una visión local de su negocio. En la situación actual donde las telecomunicaciones permiten un contacto inmediato con cualquier lugar del mundo, estar atado, sólamente, a un único mercado es jugársela a todo o nada y ellos nunca apostarían por un modelo así.

Por supuesto, no es fácil, barreras idiomáticas, riesgos relativos a las divisas, desconocimiento de mercados exteriores, etc, sin embargo, las nuevas pymes no deben frenar su proyección internacional por esos obstáculos, apoyos de organismos institucionales como el ICEX o colaboraciones con empresas españolas ya instaladas en esos mercados, pueden ser apoyos importantes.

Lo que debemos de tener claro es que los nuevos proyectos, las pymes que surgen ya, y las que van a surgir de ahora en adelante, han de fijar en su ADN el gen de la internacionalización. El nuevo modelo productivo debe ir en ese camino, buscar nuevos sectores, sectores especializados, innovadores y exportables, porque el mercado objetivo está aquí y en cualquier otro sitio.

En Pymes y Autónomos | La solución puede pasar por la internacionalización Imagen | luis.labanderar

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