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El empleo no es el problema

El empleo no es el problema
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Reforma laboral, encuesta de población activa, el Gobierno dice que una tasa del 20% de desempleo es inaceptable, ... En estos últimos días el tema recurrente del empleo, o del desempleo, está de actualidad, datos, previsiones, estimaciones, el centro del debate es cómo evitar que aumente la cifra de desempleados y como lograr la creación de puestos de trabajo, pero, en realidad, el principal problema no es ese.

Ayer, como todos los viernes, Marc Vidal publicó un artículo en Cotizalia. El de esta semana hablaba sobre la burbuja Kurzarbeit, el tan celebrado sistema alemán que durante la crisis evitó un elevado aumento del desempleo en base a una política de reducciones de jornada y salarios y que, ahora, puede demostrarse que quizá no haya sido tan efectivo como se pensaba.

La clave de este problema es la actividad empresarial, ahí está el quid de la cuestión. De poco sirven las iniciativas para fomentar la contratación, para evitar que las empresas tengan que destruir puestos de trabajo, sino hay una apuesta decidida y una política efectiva que dinamice la actividad empresarial.

El modelo alemán fue una apuesta por repartir horas de trabajo y salarios de manera que no se recurriera a la eliminación de los puestos sobrantes al producirse el descenso de la actividad de las empresas. En lugar de despedir a un 10 ó un 20% de los trabajadores, se mantenían los puestos de trabajo y se procedía a reducir las jornadas y los salarios de todos.

Este sistema funcionaría perfectamente si ese descenso de actividad fuera estacional, pero en el momento en el que la situación se alarga en el tiempo vienen los problemas. “Reducir jornada y aumentar personal podría estar bien si no fuera porque el sobrecoste de ese aumento de trabajo artificial lo tiene que pagar el Estado”, nos cuenta Marc Vidal.

Por eso el esfuerzo real tiene que ir encaminado a potenciar la actividad de las negocios, a facilitar la creación de nuevas empresas en sectores competitivos y que esa dinamización traiga como consecuencia la creación de nuevos puestos de trabajo. ¿De qué sirve dar ayudas a parados con la esperanza de que pase la crisis o de que unos cuantos emprendedores sorteen ellos solos las dificultades de montar un negocio y vengan, como el séptimo de caballería con un montón de ofertas de trabajo bajo el brazo?

Pienso que este dinero que se ha gastado en mantener artificialmente una situación insostenible con la esperanza de que nunca llovió que no escampara, debería de tener otro destino. Al igual que los empresarios apuestan por un modelo de negocio y ponen su esfuerzo y su dinero en sacarlo adelante, quizá los Gobiernos deberían de hacer una apuesta decidida por incentivar la actividad de las empresas.

Parece ser que la industria digital será el motor de empleo del futuro pero la cuestión es que hoy ya es el futuro. No podemos demorar más tiempo la decisión de hacia donde queremos ir, el objetivo está claro y el camino también, ahora sólo falta decidirnos a recorrerlo o seguir esperando a que nos lleven.

En Pymes y Autónomos | ¿Quién va a crear empleo en España?
Imagen | Andrés Rueda

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