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Vida personal, profesional y redes sociales

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Leo en Menéame cómo una trabajadora estadounidense ha perdido su puesto de trabajo de la forma más estúpida posible. Después de agregar a su jefe en Facebook, publicó el siguiente estado:

¡Dios, odio mi trabajo! Mi jefe es un pervertido pajillero, todo el día obligándome a hacer esta mierda de trabajo para molestarme ¡gilipollas!

Obviamente, la respuesta llegó en breve a través del mismo Facebook, en forma de comentario:

Hola [nombre de la empleada]. Supongo que olvidaste que me habías agregado ¿verdad? En primer lugar, no te hagas ilusiones. En segundo lugar ¿has trabajado aquí durante 5 meses y no te has dado cuenta de que soy gay? Sé que no voy mariposeando por ahí como una reinona, pero no es algo que precisamente guarde en secreto. En tercer lugar, “esa mierda” es tu trabajo, ya sabes, eso que haces a cambio de que te pague. Pero el hecho de que no hayas sido capaz de hacer las tareas más sencillas que te he encargado puede que contribuya a la forma en que te sientes. Por último, parece que has olvidado que aún faltan dos semanas para que termine tu periodo de pruebas de seis meses. No te molestes en venir a trabajar mañana. Te mandaré por correo tu carta de despido. Puedes venir a recoger tus cosas cuando quieras. Y sí, estoy hablando en serio.

Remo ya habló sobre este tema hace unos meses. En ese caso, el despido era discutible, ya que la empleada no había insultado a nadie, sino que se había limitado a afirmar que su trabajo era aburrido.

Independientemente de lo procedente que sea un despido u otro, no podemos olvidar que las redes sociales son sólo una herramienta. Y en función del uso que les demos, obtendremos un resultado u otro. Hay que considerar que, por ejemplo, Facebook puede utilizarse para estar en contacto con nuestros compañeros de la universidad. Sin embargo, también es una herramienta muy interesante para la búsqueda de trabajo (cada vez más empresas cuentan con un perfil en esta red). Estas tareas no suelen ser compatibles. Después de todo, no sabemos quién nos va a contratar. Y puede que las fotos de esa fiesta en la que nos pasamos de rosca no sean la mejor carta de presentación cuando solicitemos una entrevista a través del mismo portal.

Esto no se reduce a las redes sociales. Un blog personal, un Twitter o un LinkedIn puede buscarnos problemas si no aplicamos un principio elemental de prudencia. No podemos poner a parir, por ejemplo, a Telefónica, e ir a pedirles trabajo al día siguiente. No olvidéis que todo se encuentra con paciencia y la ayuda de Google.

Asimismo, esto también se aplica en sentido inverso. Si nuestra empresa quiere cerrar un trato con un proveedor o con otra empresa, un comentario en un foro o en una red social puede arruinarlo.

En definitiva, si utilizas redes sociales en tu empresa, piensa detenidamente a quién agregas.

Vía | Applicant
Imagen | Applicant
En Pymes y Autónomos | Despido a raíz de los comentarios de Facebook, Sacando provecho a Facebook y Tuenti.

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