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Hacienda recrudece sus investigaciones a los autónomos en 2026 tras detectar un aumento de declaraciones con gastos deducibles desproporcionados frente a la facturación

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Sergio Delgado

Editor
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Sergio Delgado

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La lupa de Hacienda promete atinar aún más en 2026. Los sistemas de control fiscal han detectado un patrón que preocupa a la Administración: un crecimiento significativo de declaraciones en las que los gastos deducibles declarados no guardan una proporción razonable con los ingresos obtenidos.

Este desajuste ha activado revisiones selectivas que ya se están traduciendo en requerimientos y comprobaciones formales. No se trata de una campaña generalizada ni de una novedad absoluta, pero sí de un endurecimiento claro.

El objetivo es comprobar que los gastos declarados responden a la actividad real del profesional y no esconden consumos de carácter personal.

Un mayor control apoyado en el cruce de datos

La Agencia Tributaria dispone hoy de una capacidad de supervisión muy superior a la de hace solo unos años.

El análisis ya no se limita a revisar los modelos presentados por el propio autónomo, sino que incorpora información procedente de proveedores, entidades financieras y otros organismos.

Facturas emitidas y recibidas, movimientos bancarios, pagos con tarjeta y declaraciones cruzadas permiten construir una imagen bastante precisa de la actividad económica real.

Cuando los algoritmos detectan que el volumen de gastos deducidos crece de forma llamativa sin que lo haga la facturación, se genera una alerta.

A partir de ahí, puede iniciarse una comprobación limitada para solicitar explicaciones o, si las dudas persisten, una inspección más profunda con consecuencias económicas de calado.

Por qué Hacienda ha puesto el foco en los gastos

El incremento de deducciones dudosas responde, en parte, a la presión económica que sufren muchos autónomos.

El aumento de precios, la subida de tipos de interés y el encarecimiento de suministros han llevado a algunos profesionales a maximizar las deducciones como vía para aliviar su carga fiscal.

Sin embargo, este comportamiento también ha elevado el número de declaraciones que no encajan con los parámetros habituales de cada sector.

La normativa fiscal es clara en este punto. Para que un gasto sea deducible no basta con disponer de una factura.

Debe ser necesario para la actividad, estar directamente relacionado con ella y resultar razonable desde un punto de vista económico. Cuando alguno de estos elementos falla, la deducción puede ser rechazada, obligando a regularizar la situación y asumir recargos.

Los gastos que concentran más revisiones

Uno de los focos principales está en los llamados gastos mixtos, aquellos que pueden tener un uso profesional y personal al mismo tiempo.

Vehículos, combustible, suministros del hogar en el caso de quienes trabajan desde casa, alquileres, telefonía o conexiones a internet suelen concentrar buena parte de las comprobaciones.

La dificultad para acreditar su afectación exclusiva a la actividad los convierte en candidatos habituales a revisión.

También se están analizando con más detalle determinados servicios profesionales, como asesorías, consultorías o servicios digitales, especialmente cuando su importe es elevado y no se corresponde con el tamaño del negocio o con los ingresos declarados.

En estos casos, Hacienda busca verificar si existe una prestación real y necesaria o si se trata de gastos inflados para reducir la base imponible.

Qué ocurre cuando se detectan incoherencias

Cuando la Administración considera que un gasto no está suficientemente justificado, puede regularizar la declaración.

Esto implica reclamar el impuesto que se dejó de ingresar, añadir intereses y, en determinados supuestos, imponer sanciones que incrementan notablemente el importe final a pagar. En los casos más graves, la revisión puede extenderse a varios ejercicios.

Este escenario explica por qué muchos autónomos están recibiendo requerimientos incluso sin haber cometido un fraude intencionado.

La falta de documentación, una justificación débil o la simple desproporción entre ingresos y gastos puede ser suficiente para iniciar una actuación administrativa.

El endurecimiento del control, aseguran, no pretende eliminar el derecho a deducir gastos, sino reforzar su uso correcto. Deducir forma parte del marco fiscal del autónomo, pero hacerlo sin criterio o sin respaldo documental se ha convertido en una de las vías más rápidas para acabar bajo el radar de Hacienda.

Imágenes | Pixabay, Instagram

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