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¿Y si no hubiera autónomos ni pymes?

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Ante las novedades y reformas que se han ido poniendo de manifiesto en estos ultimos tiempos siguen surgiendo voces que se alzan contra ellas. Los sindicatos llaman a la huelga general porque se pisotean los derechos de los trabajadores y, hoy mismo, el todavía presidente de la CEOE, Diaz Ferrán, dice que la reforma laboral no solo no abarata el despido si no que lo encarece.

A quien no se ha oido, como casi siempre, es a los más perjudicados en esta situación, los autónomos y las pymes. Es como si no existieran, porque pensar que Diaz Ferrán representa a este colectivo es como creer en los Reyes Magos. Hace unos días Remo publicaba un post en el que preguntaba ¿y si todos los trabajadores fuesen autónomos?, yo hoy planteo lo contrario, ¿y si no hubiera autónomos ni pymes?

Ayer comentaba cuál ha sido el desarrollo económico mundial de las últimas décadas, como desde mediados de los 60 hasta ahora la expansión de las pymes ha llevado a que séan éstas las mayores aportadoras al PIB de los países desarrollados, las mayores generadoras de empleo y las que han contribuido en muchos países, porque en España el cambio ha sido menor, a una modernización de las relaciones laborales donde ha terminado el servilismo para llegarse a una situación de flexibilidad laboral.

Las pymes son los principales motores de la innovación, no sólo por el tópico de los garajes donde se crean las nuevas empresas tecnológicas, si no porque son las pymes las que, por tamaño, flexibilidad y politica empresarial, buscan nuevos modelos productivos y nuevos nichos de mercado. Son las que se esfuerzan, para poder competir con las grandes empresas de su sector, por ofrecer mejores servicios, por ser más competitivos, etc.

Si no hubiera pymes ni autónomos, no habría externalización de servicios, no se fomentaría la competitividad, ni los trabajadores podrían tener opción a cambiar de empresa o independizarse y establecerse por su cuenta. Si no hubiera pymes ni autónomos, retrocederíamos 150 años en los modelos económicos y productivos.

Si queremos comprobar si esto es así, sólo habrá que esperar a que sigan cerrando pymes. Para ello sigamos con políticas de subsidiación y no de fomento de la actividad, sigamos favoreciendo a las grandes empresas y pasando el brazo por encima del hombro del trabajador. Si no hay trabajo hay subsidio, si se acaba éste se crea otro, las grandes empresas con deudas millonarias pueden renegociar sus créditos porque para los bancos es mejor un aplazamiento de los pagos que quedarse con un agujero millonario.

Para las pymes, no hay crédito, las condiciones laborales no tienen en cuenta las características particulares y estructurales de las pymes, los áutónomos que cierran su negocio no tienen subsidios y si a alguno le ha caido alguna “limosna” en forma de subvención tiene que devolverla al día siguiente. Desde luego las pymes y los autónomos están en el medio y, como siempre ocurre no suelen tener las ventajas de los demás, pero sí todos los inconvenientes, bajo estas premisas ¿tardaremos mucho en saber qué pasaría si no hubiese pymes ni autónomos?

En Pymes y Autónomos | La CEOE no representa a los autónomos
Imagen | Toronja Azul

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