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Me han despedido, ¿y ahora qué hago?

Me han despedido, ¿y ahora qué hago?
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Es lunes. Suena el despertador, lo miras y suspiras profundamente. Ayer un amigo te dijo que el trabajo no es lo que hace girar el mundo. Tiene razón, tú lo sabes, pero es fácil hablar sabiendo que cuentas con unos ingresos cada mes. No es cierto que toda la población lo esté pasando mal, es difícil encontrar entre los amigos o conocidos comprensión, la cual no hay que confundir con compasión.

Vuelves al primer pensamiento, el despertador. ¿A dónde ir? El día que te dijeron "se acabó" sólo te vino una idea a la cabeza ¿y ahora qué hago? Los primeros días, semanas y meses una euforia desproporcionada te hacía pegar un salto de la cama y repartir tu currículum en mano además de difundirlo a través de todas las posibilidades que ofrece Internet. En realidad era la rabia la que te empujaba al caminar.

Ahora ha pasado el tiempo y tu autoestima además de tu cuenta corriente comienzan a tocar fondo. Has hecho de todo: acudido a talleres, cursos gratuitos, charlas para emprendedores y ves que no, que la respuesta no estaba en ninguno de esos escenarios. Notas que poco a poco el ánimo decae y eso asusta.El desempleo causa estragos entre quienes lo sufren, no sólo a nivel económico y social sino también a nivel personal. Así que hay que ponerse manos a la obra.

La primera lección en este nuevo curso que comienza hoy y se titula: "Adiós a la negatividad y al pesimismo, tú vales mucho" tiene un objetivo, encontrar sentido a esta nueva situación y recuperar la autoestima perdida. Cuando entramos en la espiral de la autocompasión sólo nos fijaremos en quienes sonríen por la calle, en los que tienen trabajo, en oportunidades que dejamos pasar, en definitiva, en todos nuestros defectos y en las virtudes de los demás.Basta.

Volvamos a empezar. Lunes, suena el despertador ha pasado una semana desde que decidimos dejar de compadecernos. No es culpa tuya que te hayan despedido, simple y claro como el agua. ¿Te gustaba tu trabajo? ¿Ganabas un buen sueldo? Sí, es para estar enfadado pero no eternamente.

Con la cabeza alta y esta vez con otro talante, es importante decir a todo el que nos rodea que buscamos un empleo. A todos. No es una vergüenza ¡de hecho es algo natural! después hay que buscar una rutina, que obviamente no pase por leer noticias negativas, rodearse de gente ídem. Formación y formación.

Mientras llega ese trabajo no dejemos de lado el formarnos, al principio y con la rabia y la tristeza acumulada nos puede parecer una pérdida de tiempo; es comprensible, pero lo más importante somos nosotros y debemos sentirnos fuertes para continuar en la lucha de la búsqueda de empleo.

Ir a cursos de formación gratuitos que se aproximen a nuestro perfil o relacionados con alguna habilidad que tengamos, puede ser doblemente positivo: por el aprendizaje y por el hecho de estar rodeados de personas que han pasado por la misma situación. Elevar nuestra autoestima, sentirnos llenos de energía y ser conscientes de que buscar trabajo es un trabajo nos ayudará a ponernos en pie cada mañana.

En Pymes y Autónomos|¿Es fácil justificar un despido por causas económicas?,La psicología positiva allana el camino para alcanzar la motivación Imagen|Christian Frausto Bernal

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