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La duda de Juan

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Hace unos días, Juan vino a verme al despacho. Juan es nuestro cliente desde hace dos años, acabó la carrera y montó su empresa. Se dedica a la informática, más concretamente, hace páginas web, con la expasión del comercio electrónico le va muy bien, “a mi no me ha afectado la crisis” me dijo en un par de ocasiones.

La cuestión es que tenía una duda que quería resolver y necesitaba información y, en cierta medida, consejo. Con el aumento de trabajo, él solo ya no puede hacerlo todo, recurre a un diseñador freelance y, en determinadas ocasiones, contrata los servicios de otra empresa del sector que le saca adelante partes del trabajo cuando él está muy saturado.

Me dijo, “como sabes, el negocio va bien, por eso me estoy planteando contratar a un par de personas. El tema de la subcontratación me saca de los apuros, pero creo que si tuviera en plantilla alguien que diseñe y un programador, podría terminar antes los trabajos y hacer más. Ahora dependo de lo que tarden los de fuera en hacer lo que les encargo y si se retrasan, a veces, me quedo parado y no puedo avanzar con mi parte”, afirmó. ¿Cómo va eso de los empleados?“, me preguntó.

Le expliqué, a grandes rasgos, las implicaciones de tener empleados, los tipos de contrato, condiciones del convenio, pagas, vacaciones, etc. “¿Y qué pasa si dentro de un par de años la cosa cambia, me va mal y tengo que despedirlos?” preguntó. Le comente las opciones de despido y, más o menos, lo que le costaría.

Después de mi explicación me dijo, “creo que lo tengo claro. Ahora mismo, subcontrato el trabajo que yo no puedo hacer y pago por ello, si necesito más o menos me cobran en función de lo que encargue. No necesito enseñarles cómo tienen que hacerlo porque ya saben lo que quiero y tienen la experiencia y conocimientos suficientes. Si contrato a un trabajador para hacer lo mismo tendría que pagar salario y seguridad social trabajen más o menos y tendría que formarles”.

“Para mis subcontratas yo soy su cliente y no creo que me vayan a abandonar, si embargo si contrato a un trabajador, cumplo con el contrato y el convenio, le doy formación y, un día cualquiera, me dice que se va, yo no podría hacer nada ni tengo ningún derecho, mientras que si yo quiero o tengo que prescindir de él debo indemnizarle por rescindir su contrato ¿verdad?”, sí, le respondí.

“Ahora mismo, yo puedo subcontratar los servicios que necesite y escoger entre quien me los preste libremente, puedo cambiar de proveedor cuando quiera, sin dar más explicaciones ni problemas legales. Contrato un servicio, me lo prestan, pagos por ellos y si no estoy contento, me busco otro proveedor. Creo que, por ahora, voy a seguir así, ¿para qué voy a complicarme la vida“?.

Juan no existe y esta es una situación hipotética, pero no por eso deja de ser un ejemplo de como el marco actual del mercado laboral puede suponer un lastre para la creación de empleo. No promulgo el despido libre, no me meto en los derechos de los trabajadores, pero está claro que si queremos rebajar los índices de desempleo algo hay que hacer. Esto no es cosa de los mercados, es la realidad de nuestro país.

En Pymes y Autonomos | ¿Y si todos los trabajadores fuesen autónomos?
Imagen | chableproductions

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