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Alergia a ser jefe y las responsabilidades que el cargo conlleva

Alergia a ser jefe y las responsabilidades que el cargo conlleva
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No todo el mundo piensa que ser jefe es un chollo. Aunque parezca excéntrico en una sociedad donde emprender ha sido la alternativa estrella durante la crisis económica, donde CEO se pronuncia y se lee en toda reunión que se precie entre millennials, o gestionar tu proyecto sea vendido como una de las siete maravillas.

La realidad es que los jóvenes o bien quieren ser funcionarios o asalariados pero con un horario que les permita vivir, he de añadir que los jóvenes y menos jóvenes desean lo mismo. Ser jefe conlleva un estrés y una responsabilidad para la que sólo unos pocos están preparados.

Motivos para no querer ser tu propio jefe

La realidad dista mucho de lo que nos venden como ser el CEO de la empresa. Poco se habla del estrés, de la responsabilidad, del hecho de no desconectar del trabajo nunca y, sobre todo, de la falta de tiempo libre para poder disfrutar del ocio.

1. Menos movilidad. Solo un 13 % de las empresas españolas están preparadas para el teletrabajo. Los puestos de dirección tienen menos posibilidades de movilidad: a más responsabilidad, más difícil es tomar la decisión de abandonar un trabajo.

2. Los beneficios económicos son relativos. Ser jefe se nota en la nómina (y no siempre si eres autónomo) pero ¿puede el dinero comprar la felicidad? El dinero paga las facturas y hasta cierto punto permite caprichos, pero si para lograr ese nivel el precio a pagar es tu salud, resulta obvio que los jóvenes no deseen ser jefes.

No es riqueza ni esplendor, sino tranquilidad y ocupación lo que te da la felicidad (Thomas Jefferson)

¿Serías capaz de rechazar un ascenso?

Es lógico cuando rindes en tu trabajo, te gusta, te entregas en cuerpo y alma que llegue el temido día, temido para el que no desea mandar ni tomar grandes decisiones. Un superior decide que mereces más. Y ese regalo, va de la mano de un ascenso.

En ese momento, echas a temblar porque lo que menos te apetece en el mundo es estar por encima de tus compañeros, cobrar algo más pero tampoco lo suficiente como para que tu vida cambie. ¿Qué decir en ese fatídico instante para ti?

1. Enfoca tu respuesta de forma positiva, enfoca la atención hacia tus deseos. Se trata de explicar que dentro de tus planes y evolución profesional existen otras metas diferentes, para que tu negativa no tenga unas consecuencias adversas.

2. Deja clara tu negativa. Aclarar que tu rechazo es hacia el puesto que te ofrecen pero no a cualquier otro cargo de responsabilidad que sí pudiera ser de tu interés es lo importante.

No hay nada de malo en no querer ser jefe

¿Falta de ambición? Recuerdo que eso es lo que más pensaban de mi padre. Y no era así. A él le gustaba terminar su jornada y hacer piña con sus compañeros. No hubiera sido buen jefe, porque para serlo hay que tomar decisiones que pueden afectar de manera negativa a tus amigos/compañeros.

Ser portador de malas noticias, negar solicitudes y despedir a la gente, es parte de ser un líder empresarial. Puede haber repercusiones negativas en estas decisiones que un líder debe saber navegar para mantener su autoridad, y no todos hemos nacido para serlo.

No todo el mundo está preparado para ser el objetivo de rumores de pasillo que pueden ser molestos y frustrantes.

Además, cuando un negocio falla o un equipo es defraudado, la culpa siempre recae sobre el encargado. Incluso si la decisión o el esfuerzo de los empleados no fue el necesario, el liderazgo es responsable de todas las acciones de la empresa.

Esto no quiere decir que ser CEO no tiene sus ventajas o que es un lugar horrible, pero simplemente el papel de 'jefe' no es el sueño de todo el mundo. Mientras trazas tu carrera profesional, considerar qué tipo de cargo es en última instancia el correcto para ti, sería una buena idea.

Imagen|Pixabay

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