En la sala de espera 20 personas esperaban algo nerviosas su turno en una importante entrevista laboral para un puesto directivo. Los trajes y las corbatas llenaban todo el espacio y se apretaban unos con otros soñando con ser seleccionados en aquella gran organización.
Pese a estar abarrotada, la sala se encontraba en completo silencio y solo alguna tos aislada molestaba a las moscas que tocaban monótonas sintonías alrededor de una de las lámparas de la lujosa pero pequeña habitación.
Algunos estaban notablemente molestos por haber sido convocados a la vez, pues sin duda todos pretendían parecer personas muy ocupadas, así que trasteaban en sus Blackberrys e iPhones cambiando los tonos y jugando al Angry Birds.
La puerta de entrada a la zona de despachos aguantó estoicamente todas las miradas (sería meritorio si no fuera un ser totalmente inerte, claro) hasta que fue abierta por un extraño caballero vestido con un traje de conejo rosa. El silencio pasó de ser testimonial a hiriente en un segundo y 3 candidatos se levantaron y se marcharon. Sin añadir nada más, el conejo añadió: "Acompáñenme todos al interior, por favor."
Siguiendo al conejo
Cruzaron un estrecho pasillo siguiendo al conejo rosa y se dieron cuenta de que era muy difícil separar la mirada de su cola blanca mientras se preguntaban "¿Qué demonios es esto?". Al fin llegaron a una gran habitación con una mesa circular donde tomaron asiento ante la atenta mirada del hombre disfrazado.
Muchos candidatos se levantaron gritando que aquello era una locura mientras se miraban con los ojos desorbitados meneando sus móviles en el aire. 3 de ellos salieron por la puerta y el resto decidió calmarse y sentarse a ver qué pasaba.
Quitándose el disfraz
El hombre disfrazado se quitó sus grandes orejas rosas de la cabeza y las puso sobre la mesa dejando escapar una ligera sonrisa al sentarse a su lado. El logotipo gigante y plateado de la compañía vestía la pared del fondo con una sobriedad que chocaba con aquel curioso disfraz y reflejó las canas del seleccionador, que comenzó a explicarse.
"Cuando fundamos esta empresa hace más de 20 años lo hicimos con modestia ¿sabe? No éramos tan grandes como ahora, eso no lo dude. Ahora muchos quieren trabajar con nosotros porque somos una gran compañía con salarios excepcionales. ¿Qué le voy a contar a usted, verdad?. Yo no le quiero obligar a nadie a hacer el ridículo aunque yo mismo lo esté haciendo.
Necesitamos contratar a una persona con paciencia, sinceridad, que actúe con cabeza y que sepa soportar la presión. Ya conocíamos el curriculum y la formación de todos. Cualquiera podría haber valido pero si se hubiesen disfrazado sin más no le habríamos contratado. Su interés por conocer las motivaciones de la empresa, su paciencia y su actitud le hacen la persona más adecuada de las que había en la sala. Bienvenido" - Extendió su mano.
En Pymes y Autónomos | Humor Imagen |Germán R. Udiz