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Propuestas fiscales para los autónomos

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Desde la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos ATA y a través de uno de sus informes sobre la prespectiva económica española para el 2.010, se ponen sobre la mesa una serie de medidas fiscales para los autónomos y las micropymes que van encaminadas a incentivar y potenciar el desarrollo de estos como motores principales para salir de la crisis y crear empleo.

Juan José Rubio Guerrero y Javier Martín, miembros del Observatorio del Trabajo Autónomo, con relación a las medidas fiscales anunciadas por el Gobierno, comentan que si las futuras propuestas tributarias no contemplan un marco de apoyo al trabajador autónomo, en un contexto de crisis económica como el actual, el deterioro actual se agudizará. Entre otras propuestas, indican que, como medida coyuntural debería valorarse la exención del IRPF en los dos primeros años de actividad, siempre que el rendimiento neto anual no supere, por ejemplo, la cantidad de 15.000€. Reducir también la tributación aplicable en el IRPF a las actividades económicas desarrolladas por las personas físicas, siempre que se cumplan determinados requisitos relativos a la creación o mantenimiento de empleo.

Adecuar el régimen de módulos a la actual situación económica, los cálculos de este régimen están hechos para un escenario de bonanza, por lo que su utilización supone una sobreimposición de todo punto inadecuada en su relación con la renta real percibida por el autónomo.Aminorar el impacto de elemento “personal asalariado” en el régimen de módulos, ue los impuestos no interfieran en la oferta de empleo, sobre todo cuando uno de cada cuatro autónomos estaría dispuesto a contratar personal si recibe apoyo fiscal o financiero.

Establecer un tipo del 20%, para aquellas sociedades de autónomos que cumplan una serie de condiciones en relación al número de trabajadores empleados (menos de cinco) y cuyo beneficio fiscal sea inferior a una determinada cuantía (ejemplo: 36.000€), lo que permitiría reducir el diferencial de costes empresariales que lastran la competitividad de los negocios gestionados por autónomos en un contexto de desaceleración económica grave. Aplicar el régimen de libertad de amortización para inversiones de escaso valor a aquellos elementos del activo fijo material nuevo cuyo valor unitario no exceda de 3.000€ (actualmente 600€) sin límite por periodo.

Para las empresas de reducida dimensión, incrementar los coeficientes de amortización del inmovilizado material; incrementar la dotación por posibles insolvencias de deudores hasta un limite del 5% sobre el saldo a final del período; aplicar una deducción del 10% para la adquisición de activos fijos nuevos incorporados a la actividad en el ejercicio fiscal y ampliar hasta el 15% las inversiones y gastos relacionados con el fomento de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, como mecanismo de incrementar la productividad de los negocios de autónomos.

En esta situación, declara Lorenzo Amor, Presidente de ATA, “que se puedan perder más de 1.000 empleos de la OPEL en Figueruelas, provoca la atención de los medios de comunicación y el cierre de filas de los políticos a los que, directa o indirectamente, les afecta el posible descalabro económico y social. Que los autónomos pierdan 500 empleos diarios y 4.000 a la semana, ni asusta ni preocupa a nadie. Se ha convertido en una situación crónica, que no llama la atención ni de ajenos ni extraños”.

“Si a este escenario, le sumamos la crónica anunciada de una subida de impuestos, la consecuencia es evidente: constituiría la peor noticia que podrían recibir los autónomos, ya que contribuiría a destruir aún más empleo entre un colectivo que, día a día, vive un “ERE” silencioso y en solitario. Sería el “puntillazo” para los autónomos; colectivo que durante años ha generado riqueza y empleo y, en estos momentos, se encuentra con la soga al cuello”.

“Subir los impuestos significa gravar el ahorro, afirma Lorenzo Amor, lastrar la actividad económica y castigar a las empresas. La cascada está servida, si hay menos autónomos hay menos empresas, cae la recaudación, se retrae el consumo, disminuye el trabajo, el gasto público se dispara, se incrementa el gasto social y de algún sitio hay que tirar. Pero lo que resulta un verdadero disparate es que, el tardío reconocimiento de la crisis y, sobre todo, su mala gestión, la tengan que sufragar los autónomos y los ciudadanos de a pie”.

“Los autónomos no pretenden que se les regale nada, puntualiza el Presidente de ATA en el Informe del Observatorio del Trabajo Autónomo, únicamente que se les preste la misma atención que a bancos y cajas de ahorros, porque no hay que olvidar que generan el 70% del empleo; es decir, suponen el motor del tejido empresarial español y, si el motor económico no marcha, España no funciona”. En definitiva “si los autónomos no reciben oxígeno, el motor económico no respira”.

En Pymes y Autónomos | Mejoras en la fiscalidad para autonomos en modulos
Imagen | Unai Pascual

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