La huelga indefinida de los inspectores de trabajo, una realidad a un mes de las elecciones

La huelga indefinida de los inspectores de trabajo, una realidad a un mes de las elecciones
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En mayo, nos hacíamos eco de la tensa relación entre los sindicatos de Inspección de Trabajo y la ministra Yolanda Díaz. La oferta por parte del Ministerio de Hacienda y Función pública les parecía insuficiente para llevar a cabo un cambio en el organismo y avisaron, irían a la huelga el 26 de junio.

Mientras los partidos políticos están metidos de lleno en campaña electoral ante las elecciones del próximo 23 de julio, los planes para conseguir una ampliación de la plantilla entre otras deficiencias, siguen siendo un problema para los inspectores en su día a día.

Huelga hasta el 26 de julio y un parón ante el fraude laboral

La demanda de los sindicatos sigue siendo la misma: el Gobierno debe aprobar más puestos de trabajo y renovar así la estructura organizativa de este organismo. ¿El motivo? Los inspectores están desbordados ante las nuevas cargas de trabajo asumidas en los últimos años.

El motivo del aumento de trabajo se debe a normativas como: los planes de igualdad, el registro horario o los ertes durante la pandemia.

Desde el Ministerio de Trabajo, reconocen que la actividad inspectora ha aumentado un 355% durante esta legislatura. La plantilla de Inspección de trabajo la forman un total de 2.051 efectivos, entre inspectores y subinspectores.

Se trata de una cifra pequeña si pensamos en que deben velar por los derechos laborales de 20,8 millones de trabajadores en activo en la actualidad, tocando a un inspector por más de 10.000 trabajadores.

Acuerdos que quedan en papel mojado ante el adelanto de las elecciones

El conflicto es que entre Hacienda y Trabajo no se ponen de acuerdo a la hora de renovar la estructura de Inspección. Los sindicatos no están de acuerdo con la ministra María Jesús Montero al sentir que existe un trato diferente con los trabajadores que dependen del Ministerio de Trabajo.

Por resumir, los inspectores de trabajo sintieron que habían llegado a un buen acuerdo con los representantes de Podemos dentro del Gobierno y a la nada, con los representantes del PSOE.

Pero ni unos ni otros han salido ganando porque esos acuerdos quedan ahora en papel mojado al convocar nuevas elecciones. Sin embargo, el trabajo y el caos sigue ahí.

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