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Lo que supone ser empresario

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Los que creían que con la aprobación del Decreto-Ley de la reforma del mercado laboral, y su posterior refrendo en el Congreso, ya se habían teminado las discusiones sobre el tema, evidentemente estaban equivocados. Ahora llegan las emmiendas que los distintos partidos políticos proponen para, posteriormente, rechazarlas o aprobarlas por el resto e incorporarlas, si procede, al texto definitivo.

Uno de los que ha anunciado esas emniendas es Gaspar Llamazares, en representación de IU-ICV, que ha hecho unas propuestas cuanto menos “curiosas”. Entre otras cosas, propone que los trabajadores tengan derecho a participar en la gestión de las empresas y en la distribución de sus excedentes.

En primer lugar, eso ya existe, todo aquel trabajador que quiera participar en la gestión, dirección y organización de la empresa y también quiera participar en la distribución de sus excedentes lo tiene bien fácil… que se haga empresario. Lo que ocurre es que ser empresario no sólo es mandar y quedarse con los beneficios y eso, a lo mejor, es lo que a muchos no les gusta.

Ser empresario supone invertir y arriesgarse en un negocio. Invertir nuestro propio dinero o el que nos presten (y que tenemos que devolver) y arriesgarse a trabajar sin red, porque, si fracasamos en ese negocio, nuestros trabajadores se van a la calle a cobrar el paro pero los empresarios también nos vamos a la calle sin cobrar el paro (por ahora) y con las deudas y responsabilidades adquiridas por el cierre de la empresa.

Ser empresario supone, efectivamente, gestionar, dirigir y organizar, y tomar decisiones que pueden ser trascendentales para el futuro de la empresa. Todo implica una responsabilidad, porque la empresa debe producir para pagar sus gastos (nóminas de los trabajadores incluidas) y, en muchos casos, sobre todo los pequeños empresarios, la recompensa a todo ese trabajo de gestión, de toma de decisiones o de asunción de responsabilidades no tiene recompensa, porque esa producción de la empresa no es suficiente para equilibrar esos pagos.

El empresario no tiene un sueldo fijo, prestaciones sociales garantizadas por ley, vacaciones pagadas ni está libre de responsabilidades, por eso, si se producen excedentes, tiene derecho a distribuirlos a su gusto. El trabajador puede optar por trabajar para otro en las condiciones éste le ofrezca o hacerse empresario y disfrutar de esos “privilegios”.

A lo mejor muchos piensan que todos los empresarios son como Emilio Botín, como Amancio Ortega o como Bill Gates. Otros pueden creer que todos los empresarios son unos explotadores que viven en la opulencia mientras machacan a sus empleados. Desde luego ser empresario en este país y gestionar una pyme está muy lejos de lo que piensan unos y otros y, si no, que prueben, que se hagan empresarios y luego veremos si cambian de opinión.

En Pymes y Autónomos | La responsabilidad social del empresario
Imagen | Chesi

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