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El arte de provocar

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Muchas son las estrategias que podemos utilizar para acercarnos a nuestro público, para hacer llegar nuestros mensajes a nuestros receptores clave y a la sociedad en general pero si una de ellas destaca por su eficacia, para que te recuerden y sobre todo para generar sinergias y extender el interés por nosotros, especialmente logrando que se hable de nosotros ya sea bien o mal pero que se hable y con ello generando aquello tan deseado de tener un fidelizado y convencido grupo de seguidores nuestros (aunque con ello se generen muchos enemigos, y es que de eso se trata), no hablo de otra cosa que del arte de provocar.

Provocar no significa faltar, insultar u ofender, provocar significa ser extremado en nuestra forma de llegar al público, es decir, provocar es rozar la insolencia sin ser insolente, provocar es ser orgullosamente prepotente sin llegar a ser pedante, provocar es mostrar nuestros, productos, servicios, pensamientos o ideas de una forma original o diferente aunque a veces ello roce el larguero de lo políticamente incorrecto, pero si provocar es algo ese algo es el comunicar algo siendo conocedores que eso va a despertar controversia, pues o bien nos comunicaremos de una forma diferente y extraña para la mayoría de receptores o bien lo haremos contrarios a sus intereses, creencias o pensamientos, la firmeza como respuesta ante los ataques que recibamos para desprestigiar nuestra empresa o “marca” serán la línea a seguir, pues marcaran la tónica de autenticidad y veracidad en lo transmitido.

La provocación es válida y es útil para cualquier empresa o profesional, bien seamos una empresa de cualquier sector industrial o de servicios que con la provocación en sus inputs publicitarios o en sus formas logre hacerse un hueco en el mercado por medio de sus extravagantes o controvertidas propuestas, o seamos un profesional que vende sus servicios, es decir que se vende a él mismo, y la provocación puede aportarnos grandes beneficios, pues si sabemos manejarla adecuadamente, alrededor nuestro se generara un halo de conocimiento de nosotros mismos muy importante y lo mejor, las personas que le atraigan nuestros productos o servicios, ya seamos empresa o profesional estarán por lo general incondicionalmente con nosotros, y ese es el objetivo.

Muchos dirán que mejor un punto intermedio, que es mejor estar en los extremos, que estar en un punto equidistante y no comprometido no nos pone en contra de nadie y nos acerca a todos, yo no comparto en absoluto esa forma de pensar, el punto intermedio es tierra de nadie, es el quiero y no puedo, es buscar el no perder y no es buscar ganar. Yo soy partidario de hacernos fuertes en nuestra forma de ser y de comunicar, de transmitir lo que somos o queremos ser como empresa o profesional y que esa comunicación sobre todo sea autentica y controlada, que no se nos vaya de las manos más de lo que nosotros queramos que se nos vaya.

¿Qué esto último que digo generara irnos a un extremo?, ¿Qué ello creara que nos sigan unos pocos y nos odien muchos?, ¡por supuesto que sí!, bienvenido y glorioso sea, esta forma de comunicar no pretende hacerse amigo de todos, pretende fidelizar e incentivar a los que nos siguen o desean comprar o adquirir nuestros productos o servicios.

No hemos de pretender ser simpáticos y agradables a todo el mundo, el mundo no nos da de comer, nos da de comer nuestro mundo, no nos tiene que dar miedo que hablen mal de nosotros, nos tiene que importar que hablen y en definitiva no nos tiene que importar cuantos nos odien, tiene que importarnos y que rentabilidad que nos aportan aquellos que nos siguen.

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