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Adanismo empresarial

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Cuando parecía que languidecía el bestiario de Moqueteros, va Remo y nos recuerda la existencia de los Calimeros empresariales/laborales, esos a los que les pasa todo lo malo. O eso creen ellos. Pues bien, la entrada de Remo me ha animado a seguir completando el elenco descrito. Y que mejor para ello que hacer referencia al primer hombre según las Sagradas Escrituras, Adán, que parece reproducirse en multitud de empresas hoy en día.

Evidentemente, cuando hablamos de adanismo empresarial no nos referimos a la implantación en las empresas del adanismo, una suerte de secta o movimiento religioso que predica el nudismo y la poligamia. No, ojalá se tratase de eso. El adanismo empresarial, que tiene sus correspondientes versiones en materia política, cultural, etc, es una mezcla entre desconocimiento, desprecio a la experiencia previa y cinismo calculado. Y puede ser muy peligroso para nuestras organizaciones.

Cuando hablamos de adanismo nos referimos a esa creencia que tienen algunos de ser una suerte de Adán en la empresa: el primer Hombre, que esta descubriendo el Paraíso. Y como primer Hombre, está capacitado para hacer lo que no ha hecho nadie, para probar que todo es solucionable, que tiene las claves para descifrarlo todo, que nada puede frenar su felicidad. ¿Y esto como se traduce en las empresas?

Seguro que lo conocéis. Adán es ese empresario que llega nuevo a un mercado donde otros se han estrellado. O ese mando intermedio recién nombrado para un cometido donde las cabezas de otros han rodado. Y, a pesar de ser advertido por los viejos del lugar de que lo que propone no funciona, que ya otros lo han intentado, y que han fracasado, el hace oídos sordos. El es Adán. ¿Cómo va a fracasar? Cargado de una fe ciega, de optimismo en sus métodos, se arroja a una batalla que solo puede tener un final: el desastre.

En ocasiones ya digo que es un mala combinación de desconocimiento, exceso de ego, y falta de escucha a los verdaderamente experimentados. En otras no es tan así, como una meditada estrategia de gestión personal, y en esos casos los daños suelen ser más limitados. Me explico. Si a un gestor le fichan para hacerse cargo de una empresa donde ha habido un profesional que ha sido relevado por discrepancias con los que mandan, el dilema es fuerte. Hay que tenerlos muy gordos para llegar y decir que apenas se van a hacer cosas, que lo que se estaba haciendo era correcto, que apenas hay que mejorar…entonces, ¿para qué le han contratado? Por tanto, en muchas ocasiones sabe que ded¡be arriesgar, dejar su impronta, su marca persona, refundar la empresa, el departamento, si quiere justificar su contratación. Y si eso supone recurrir a fórmulas ya periclitadas, se hace.

Claro que en ocasiones, estos últimos suelen tener suerte. Y es que quizás el tempo, que dicen los deportistas, ha cambiado, quizás ya no están las personas que impedían el éxito de dichas estrategias, quizás los nuevos ojos descubren otras posibilidades. Quizás este Adán logra afianzarse en su Edén.

En todo caso, estad alerta ante estos Adanes.

En El Blog Salmón| Moqueteros

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