
Las tareas rutinarias, como ustedes conocen son aquéllas que realizamos con cierta periodicidad, que son estáticas y que rara vez nos aportan un nuevo aprendizaje, porque bien se tengan que hacer de la misma manera, tal vez porque haya pocos incentivos para introducir mejoras, o porque nuestro cliente las requiera con un formato definido y no esté abierto a la realización de cambios.
Tal vez no sea el momento más adecuando para la elección o no en lo que respecta a la realización de las tareas rutinarias, porque puede que no sea adecuado elegir entre hacerlas o no, o sencillamente no podamos elegir. Pero en cualquier caso, quiero poner de manifiesto que lo rutinario no aporta valor, y es más, dinamita nuestra estrategia de crecimiento profesional.


