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Nada es verdad ni mentira

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Hace unos días leí una noticia en Financial Times acerca de la oferta de compra de un laboratorio farmacéutico por parte de Sanofi – Aventis. Los motivos por los que trato este caso son dos, por un lado, es una empresa que conozco muy bien y, por otro, porque aplica una política de capitalización de beneficios o lo que es lo mismo, no distribuye dividendo entre sus accionistas. Todo lo contrario de la situación que se vive en las mayoría de las empresas españolas y más en concreto, las pymes.

Como decía Ramón de Campoamor “ En este mundo cruel, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Realmente, es tan poco recomendable para una empresa aplicar una política de capitalización, es decir, imponiendo una política de no distribución de beneficios para dejarlos como reservas estatutarias y voluntarias, como la opuesta, la descapitalización.

Cuando los mercados financieros están en una fase expansiva esta política es beneficiosa para la empresa porque la fortalece y la permite crecer más rápidamente al contar con una mayor cantidad de recursos propios lo que le permite una mejor situación financiera y una mayor facilidad para atraer financiación ajena para financiar los proyectos futuros. A su vez el accionista está satisfecho porque el valor de su acción en el mercado va creciendo, entre otras cosas, por la propia tendencia del mercado, lo que implicaría una retribución implícita.

Por el contrario, cuando el mercado cambia la tendencia y se contrae, o se actúa rápidamente, modificando la política o se corre el gran riesgo de que el mercado repruebe la gestión del consejo de administración y el valor entre en una espiral de depreciación de difícil contención. De hecho, en el caso de esta entrada, en abril la empresa aprobó una recompra de acciones por valor dos billones de dólares con la intención de recuperar la cotización del valor. La decisión se adoptó con tanta lentitud que ya había movimientos secesionistas entre los accionistas principales en contra del consejo, hecho que la competencia ha aprovechado para presentar la citada oferta de compra.

Este caso que aquí planteo está referido a empresas que cotizan el bolsa, pero no es un escenario que sea exclusivo para este tipo de entidades, cualquier empresa que no cuide, más bien, mime a sus accionistas puede acabar en manos de terceros, y acabe por ser peor el remedio que la enfermedad.

En Pymes y Autónomos | Los otros valores de la empresa, Más inversión y menos financiación imagen| guillenperez

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