La escalada militar en Oriente Medio iniciada el pasado 28 de febrero, ya está teniendo consecuencias económicas para los autónomos.
En apenas unos días, el mercado energético ha reaccionado -como era de esperar- con una subida significativa de los combustibles, algo que afecta directamente a los trabajadores por cuenta propia que dependen del vehículo para desarrollar su actividad.
Entre el 28 de febrero y el 9 de marzo de 2026, el precio medio del gasóleo ha pasado de aproximadamente 1,42 euros por litro a superar los 1,80 euros.
En el caso de la gasolina, el incremento también ha sido notable: de unos 1,52 euros por litro antes del estallido del conflicto a alrededor de 1,65 euros en las estaciones de servicio españolas.
La incertidumbre en la región, una de las principales zonas productoras de petróleo del mundo, provoca aumentos en el precio del crudo que se trasladan casi de inmediato al surtidor.
Un gasto mensual que roza los 300 euros adicionales
Las consecuencias de esta subida se notan especialmente en el colectivo de autónomos. Según datos difundidos por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, muchos autónomos están asumiendo ya un aumento muy significativo en su gasto mensual en carburante.
Desde esta organización explican que el incremento medio puede alcanzar hasta los 288 euros adicionales al mes respecto a la situación previa al conflicto. El motivo es sencillo: gran parte de estos profesionales necesita utilizar su vehículo de manera constante.
Desde UPTA advierten del problema con claridad. “En muchos casos, estos profesionales no podrán repercutir esta subida al consumidor final, lo que reducirá aún más sus márgenes y pondrá en riesgo la viabilidad de numerosas actividades”, señala la organización.
El cálculo se basa en el consumo habitual de muchos trabajadores autónomos, que utilizan aproximadamente dos depósitos de combustible por semana. Si se tiene en cuenta el nuevo precio del carburante, el impacto mensual se acerca a los 300 euros.
Profesiones especialmente afectadas
La subida del combustible no afecta por igual a todos los sectores. Los trabajadores más perjudicados son aquellos cuya actividad depende directamente de desplazamientos diarios o del uso constante de vehículos profesionales.
Entre ellos se encuentran panaderos que reparten a primera hora, fontaneros que atienden avisos en distintos barrios, electricistas, carpinteros, instaladores, transportistas o pequeños comerciantes que distribuyen productos frescos.
Un profesional que utiliza una furgoneta con un depósito de unos 90 litros de gasóleo ya percibe claramente la diferencia. Según el cálculo difundido por UPTA, llenar el depósito cuesta ahora alrededor de 36 euros más que antes del inicio del conflicto.
Este aumento se multiplica cuando el vehículo se utiliza varias veces por semana. Para muchos autónomos, el carburante es uno de los principales gastos operativos de su negocio, junto con los suministros, el alquiler o las cuotas a la Seguridad Social.
Dificultad para trasladar la subida a los clientes
Uno de los principales problemas para este colectivo es que no siempre puede trasladar el aumento del gasto a los precios de sus servicios. En sectores muy competitivos o con clientes sensibles al precio, subir tarifas puede significar perder trabajo.
Esto reduce aún más los márgenes de beneficio de miles de pequeños negocios que ya operan con rentabilidades muy ajustadas.
Desde UPTA alertan de que el encarecimiento del combustible “continúa deteriorando cada día la rentabilidad de muchos autónomos y compromete la estabilidad de sus negocios”.
La organización insiste en que este fenómeno se produce en un contexto económico ya complejo, marcado por la inflación acumulada en los últimos años y el aumento de otros gastos empresariales.
¿Cómo proteger a los autónomos?
La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores ha propuesto la creación de una figura específica: el autónomo vulnerable. Esta categoría serviría para identificar a profesionales cuya actividad económica se encuentra especialmente expuesta a las subidas de la energía o de los combustibles.
Desde Uatae advierten de que la incertidumbre generada por la tensión geopolítica puede agravar aún más la situación de muchos pequeños negocios. “Esta situación convierte al colectivo en uno de los eslabones más frágiles del tejido productivo ante subidas del coste de la energía, los combustibles o los suministros”, explican desde la organización.
Según esta asociación, los trabajadores por cuenta propia sufren un doble impacto cuando se producen crisis económicas o energéticas. Por un lado, su actividad empresarial se resiente por el aumento de gastos. Por otro, su economía doméstica también se ve afectada por la inflación.
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