La inteligencia artificial podría reducir hasta un 15% el IVA anual de los autónomos y un 12% la carga fiscal de las pymes al evitar errores en el cierre fiscal

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Sergio Delgado

Editor
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Sergio Delgado

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Con el inicio de la campaña de la declaración de la renta y el cierre contable del ejercicio, miles de autónomos y pequeñas empresas se enfrentan a una de las etapas más delicadas de su actividad económica.

El cumplimiento de las obligaciones tributarias se ha convertido en un proceso cada vez más complejo debido al incremento de la normativa fiscal, la acumulación de cambios regulatorios y la creciente carga administrativa.

Esta situación genera presión financiera y preocupación entre los profesionales. Según datos del barómetro elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), una parte importante de los trabajadores por cuenta propia reconoce que la gestión fiscal representa uno de los factores que más estrés provoca en la gestión de sus negocios.

Las modificaciones normativas, los plazos administrativos y la necesidad de revisar documentos contables obligan a realizar un cierre fiscal detallado que, en muchos casos, se aborda de forma apresurada.

Esa falta de planificación previa suele traducirse en errores o en la pérdida de deducciones fiscales que la legislación permite aplicar.

Falta de planificación y errores que elevan los impuestos

Uno de los principales problemas detectados por expertos fiscales es que muchas pequeñas empresas y profesionales autónomos gestionan su fiscalidad de forma reactiva. Es decir, revisan su situación tributaria únicamente cuando se acerca el cierre del ejercicio o cuando llega el momento de presentar declaraciones.

Este enfoque provoca que no se analicen correctamente gastos deducibles, incentivos fiscales o ajustes contables que podrían reducir la carga impositiva. En muchos casos, las deducciones disponibles no se aplican porque no se identifican correctamente o porque existe temor a cometer errores frente a la administración tributaria.

Según datos internos recopilados por Quantax, esta situación puede provocar que numerosos profesionales paguen más impuestos de los que corresponderían si se aplicaran de forma adecuada todas las deducciones contempladas en la normativa.

El papel de la inteligencia artificial en la gestión tributaria

En los últimos años, la inteligencia artificial ha comenzado a integrarse en diferentes ámbitos de la gestión empresarial, incluido el análisis fiscal. Estas tecnologías permiten revisar grandes volúmenes de datos contables de manera automatizada y detectar patrones que podrían pasar desapercibidos en una revisión manual.

En el ámbito tributario, este tipo de herramientas facilita el análisis continuo de ingresos, gastos y deducciones. Gracias a ello, las empresas pueden anticipar posibles ajustes fiscales antes de que llegue el cierre del ejercicio y corregir desviaciones en tiempo real.

De acuerdo con estimaciones basadas en análisis internos de plataformas especializadas, el uso de inteligencia artificial en la revisión de facturación y deducciones podría permitir reducir el IVA anual de los autónomos entre un 8% y un 15%.

En el caso de las pequeñas y medianas empresas, la optimización conjunta del IVA y del Impuesto de Sociedades podría reducir la carga fiscal total entre un 5% y un 12%. El margen de mejora depende del volumen de actividad, del nivel de organización documental y del seguimiento que se haga de la contabilidad durante el año.

Facturas mal clasificadas y deducciones no aplicadas

Gran parte de estos ajustes potenciales se explican por problemas habituales en la gestión contable. Muchas empresas no revisan todas las facturas con el mismo nivel de detalle o no clasifican correctamente determinados gastos.

En otros casos, las gestorías pueden no identificar algunas deducciones aplicables o no estar completamente actualizadas respecto a los cambios normativos que introduce la administración tributaria con frecuencia.

Además, algunos profesionales optan por no deducir determinados gastos por prudencia o por miedo a posibles inspecciones fiscales, lo que termina aumentando el importe total de impuestos que pagan.

La automatización del análisis contable permite identificar estos errores con mayor precisión. Al revisar la información financiera de forma sistemática durante todo el año, resulta más sencillo detectar facturas mal registradas o gastos que podrían deducirse legalmente.

La adopción de herramientas tecnológicas también está impulsando un cambio en la forma de entender la gestión tributaria. En lugar de revisar las cuentas únicamente al final del ejercicio, cada vez más empresas comienzan a aplicar sistemas de seguimiento fiscal continuo.

Imágenes | Pixabay, Pixabay

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