El control horario ha fracasado y nos encomendamos a la inteligencia artificial para controlar las horas extras
Vocación de empresa

El control horario ha fracasado y nos encomendamos a la inteligencia artificial para controlar las horas extras

HOY SE HABLA DE

Hace ya tres años que el registro horario se hizo obligatorio en las empresas. Fue en mayo de 2019 cuando entró en vigor la modificación del Estatuto de los Trabajadores que establecía la obligación de registrar el inicio y fin de la jornada laboral. El argumento para ello era ofrecer a Inspección una herramienta con la que controlar que los trabajadores cumplían con sus horarios y se registraban y pagaban todas las horas extra. Pues bien podemos decir que el control horario ha fracasado y nos encomendamos a la inteligencia artificial para controlar las horas extras.

No lo decimos nosotros, es lo que se desprende de las recientes declaraciones de la Ministra de Trabajo que anunció que Inspección pondría en marcha un algoritmo que sería el encargado de fiscalizar el número de horas extras realizadas y si estás se pagan o no. La estimación del Ministerio es que se realizan semanalmente 6.000 horas extras, y 3.000 de ellas no están pagadas según datos del INE.

El fracaso del control horario

Si a pesar de tener una herramienta donde se refleja la hora de entrada y la hora de salida, una capacidad de sanción con multas que pueden llegar a más de 6.000 euros siguen realizándose horas extras que ni se pagan ni se compensan después con tiempo libre, lo cierto es que supone un fracaso del control horario.

Lo cierto es que al principio de su puesta en marcha los datos eran esperanzadores, con reducciones en torno al 13% de horas realizadas y no registradas. Pero poco a poco  se ha ido cayendo en una mayor laxitud y el problema fundamental sigue siendo las pocas posibilidades que tienen la mayoría de las empresas de sufrir una inspección por este motivo si no hay denuncias de por medio.

Es aquí donde el uso de la inteligencia artificial puede ayudar a Inspección para que determinadas compañías que no están registrando estas horas extras cumplan, o al menos reduzcan el número de horas que obligan a realizar a sus empleados.

El modelo sería similar al que utiliza la Agencia Tributaria para detectar indicios de fraude en la tributación de muchos negocios. Aprovechando la Inteligencia Artificial y el Big Data, se compara la facturación y los datos del negocio con otros de similares características, ingresos, volumen de facturación, ratio de efectivo y pagos con tarjetas, compras, gastos, etc.

Si se observan datos que no cuadran se acaba por enviar una carta a dicho negocio avisando de que hay indicios de fraude y si no se corrigen próximamente pueden recibir una Inspección. Solo con esta advertencia muchos reducen de forma significativa comportamientos incorrectos y lo mismo se pretende hacer con las horas extras.

Aunque no es tan fácil. Porque un negocio con el mismo volumen de facturación que otro de su competencia puede trabajar con menos personal si tiene herramientas que les permitan una mejor productividad. No es tan sencillo ni todos los negocios son iguales.

En todo caso si este va a ser el modelo mejor eliminar el requisito formal del registro, evitar una obligación burocrática más para las empresas y no aligerar un poco su carga de tareas que consumen tiempo pero que no suponen un aumento de la facturación.

La Seguridad Social sale perdiendo

El principal motivo para ejercer una mayor presión sobre empresas y negocios a la hora de controlar las horas extras radica en una mayor recaudación de la Seguridad Social. Son horas que si se pagan cotizan, por lo que tanto Seguridad Social como Hacienda lo ven como una merma importante de ingresos.

No todos las horas extra, hasta un máximo de 80 al año que están permitidas se tienen que pagar. Muchas de ellas son compensadas con días u horas de descanso equivalentes. Por lo que en este caso, ni Seguridad Social ni Hacienda ven incrementados sus ingresos.

Más grave resulta el caso,  de las horas extras no registradas pero si pagadas. En este caso el registro horario no tiene demasiado efecto, puesto que tanto empresa como trabajador suelen estar de acuerdo en realizar el cobro de esta manera. Es aquí donde sí tiene todo el sentido el uso del famoso algoritmo, ya que el registro horario al existir connivencia entre ambas partes no resulta efectivo.

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