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Asfixio pyme: el 46% indica haber sufrido problemas debido a la demora en los pagos, el valor máximo desde 2019

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Sergio Delgado

Editor
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Sergio Delgado

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Ser autónomo y cobrar las facturas a su debido tiempo sigue siendo una utopía para muchos. El Informe Anual 2025 del Observatorio de Pagos de la Unión Europea revela un empeoramiento significativo en el retraso en el cobro de facturas que sufrieron las pequeñas y medianas empresas en España durante 2024.

El documento muestra que el 46% de las pymes afirma haber tenido problemas debido a la demora en los pagos, el nivel más alto registrado desde 2019 y un indicador que confirma que la morosidad continúa siendo uno de los principales obstáculos para la estabilidad financiera del tejido empresarial.

El dato supone un aumento de cinco puntos porcentuales respecto a 2023, cuando el porcentaje se situaba en el 41%. Si se compara con el nivel más bajo registrado en 2021, el incremento alcanza los 12 puntos porcentuales, lo que refleja una tendencia negativa en la evolución de los plazos de pago en el entorno empresarial.

A pesar de este deterioro, el informe también señala que España todavía se mantiene ligeramente por debajo de la media de la Unión Europea en cuanto a empresas afectadas por retrasos en los cobros, aunque la diferencia se ha reducido en los últimos años.

La morosidad impacta en pagos, inversiones y empleo

El retraso en el cobro de facturas no solo afecta a la liquidez inmediata de las empresas, sino que tiene consecuencias directas en la actividad económica. Según el estudio, los pagos a proveedores son el área más afectada, ya que un 24% de las empresas reconoce haber tenido dificultades para cumplir con sus propios compromisos debido a los retrasos de sus clientes.

En segundo lugar aparecen las inversiones y las nuevas contrataciones, con un 19% de las pymes que afirma haber tenido que frenar decisiones estratégicas por la falta de liquidez derivada de la morosidad.

Esto significa que los retrasos en los pagos no solo afectan a las cuentas de resultados, sino que también limitan la capacidad de crecimiento de las empresas.

El informe subraya que estas dificultades financieras tienen un efecto en cadena dentro del tejido empresarial. Cuando una empresa recibe pagos tarde, muchas veces se ve obligada a retrasar a su vez sus propios pagos, generando un ciclo que acaba afectando a proveedores, trabajadores y nuevas oportunidades de negocio.

Los plazos de pago siguen siendo elevados

El plazo medio de pago en operaciones entre empresas, conocido como B2B, se mantiene en torno a los 80 días en España, una cifra que apenas ha variado en los últimos tres años. Este dato se sitúa por encima de los plazos recomendados por la normativa europea, que establece límites más estrictos para evitar la acumulación de deuda comercial.

Entre las causas que explican estos retrasos destacan los problemas de liquidez de los clientes, una situación que se ha visto agravada por el contexto económico internacional y la incertidumbre en los mercados.

Las empresas encuestadas en el estudio muestran además una visión pesimista sobre la evolución futura de los pagos, pese a que la economía española ha registrado uno de los crecimientos más altos dentro de la Unión Europea.

El informe apunta a posibles perturbaciones en el comercio mundial y a la volatilidad económica como factores que podrían agravar la situación.

Las grandes empresas pagan más tarde

Uno de los aspectos más llamativos del informe es la diferencia de comportamiento en los plazos de pago según el tamaño de la empresa. Los datos muestran que las grandes compañías tardan mucho más en pagar sus facturas que las microempresas.

Mientras que el 51% de las microempresas paga sus facturas dentro del plazo acordado, solo un 14% de las grandes empresas cumple con esta obligación en la fecha de vencimiento. Esto significa que las compañías de mayor tamaño presentan tasas de cumplimiento significativamente inferiores.

España aparece además entre los países europeos con mayores diferencias en el comportamiento de pago según el tamaño empresarial, lo que genera tensiones dentro de la cadena de suministro.

Este fenómeno tiene especial impacto en la economía española, donde el 99% del tejido empresarial está compuesto por pymes y autónomos. Por este motivo, las organizaciones empresariales advierten de que los retrasos en los pagos representan una amenaza estructural para la supervivencia de muchas pequeñas empresas.

Una cultura de retraso en los pagos extendida en Europa

El informe también muestra que la morosidad no es un problema exclusivo de España. En toda la Unión Europea, el 31% de las empresas reconoce haber tenido que retrasar sus propios pagos debido a que también recibió los cobros fuera de plazo.

Este efecto dominó refleja que los retrasos en las facturas se han convertido en una práctica relativamente extendida dentro del mercado europeo. Sin embargo, en el caso español el problema resulta especialmente sensible debido al peso de las pequeñas empresas dentro de la economía.

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