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¿Cuándo llegará el dinero de las ayudas directas a las empresas?

¿Cuándo llegará el dinero de las ayudas directas a las empresas?
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11.000 millones parecen muchos, pero para el nivel de endeudamiento de las empresas y la cantidad de ellas dañadas por la crisis realmente son muy pocos. Y además muchas de ellas necesitan esta liquidez para poder afrontar la vuelta a la actividad con garantía. Pero ¿cuándo llegará el dinero de las ayudas directas a las empresas?

El primer paso es que se produzca la transferencia desde el Gobierno a las autonomías para su tramitación. Y esto ya ha advertido la Ministra Montero que va a llevar un mínimo de 40 días. Será a finales de abril como muy pronto cuando llegue el dinero a las comunidades y a partir de aquí empieza la tramitación.

Una de las demandas de los diferentes colectivos de empresas y autónomos es que dicha tramitación sea ágil. Pero esto choca con un reparto de ayudas garantista, que evite que las ayudas directas acaben en manos de empresas que están ya muy dañadas por la crisis, muchas de ellas ya lo estaban antes, pero no lleguen a otras que si son viables.

En el mejor de los casos se podrá hablar que las ayudas estarán ingresadas en las cuentas de las empresas en dos meses, pero lo más probable es que se dilaten. La mayoría de las organizaciones se darían por satisfechas si el dinero llega antes de verano. Se cumpliría con el objetivo marcado por el Gobierno de ayudar a que estas empresas afronten en inicio de la recuperación en mejores condiciones.

Pero no es el único problema. Para la mayoría las ayudas serán escasas, demasiado exiguas para un situación como la actual. Además de ir centradas a sectores muy concretos que no tienen que abarcar a todos los que han tenido pérdidas. Todo suma y para muchas será un alivio, pero más lo será que se inicie la recuperación económica y vuelvan a facturar con normalidad.

Y sobre todo tener una estabilidad, que llegará con el control de la pandemia por la vacunación, de manera que se establezcan unas condiciones mínimas con las que poder ejercer la actividad. Se acabaría así con esta especie de ducha escocesa económica que implica cerrar el negocio y quedarse sin ingresos o volver a abrir con limitaciones sin que apenas se puedan cubrir costes.

Imagen | Karolina Grabowska en Pexel

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