
En estos últimos días tengo entre manos una situación que sin duda me ha hecho reflexionar y mucho sobre hasta qué punto la gente es capaz de perjudicarse en defensa de unos supuestos ideales, y muy especialmente me ha mostrado como por mucha razón que se pueda tener si no se sabe pelear no sirve para nada.
Por supuesto por privacidad no voy a entrar en nombres ni en detalles que pudiesen propiciar que se identificase el caso del que hablo, para situarnos solo diré que la situación es sobre un trabajador de una importante empresa, que estando disconforme con algunas condiciones del puesto de trabajo decide iniciar una “lucha” y una reclamación para defender sus (supuestamente conculcados) derechos, hasta aquí todo correcto, el problema y de lo que quiero hablar es de la forma de pelear en esa lucha.









