La semana pasada leí una carta que una recaudadora de impuestos envió al blog de Ignacio Escolar. En esa carta se queja amargamente del fraude fiscal sistemático que autónomos y micro-pymes llevan a cabo. Hace especial mención al sistema de módulos y denuncia, explicitamente, al colectivo de taxistas.
Sin ánimo de polemizar, teniendo en cuenta que estoy de acuerdo en que el sistema de módulos es un auténtico desastre y que no voy a ser tan ingenuo como para negar que hay economía sumergida en muchas actividades que autónomos y pymes realizan, si me gustaría resaltar que me indigna el calificativo de sistemático y el afán que últimamente se pone en destacar a este colectivo como instigador y asíduo beneficiario de las prácticas “en negro”.




