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Un año después más de 32.000 falsos autónomos cotizarán en el régimen general

Un año después más de 32.000 falsos autónomos cotizarán en el régimen general
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En Agosto de 2018 se realizó una modificación en la ley de la Seguridad Social para dar mejor cobertura a las actuaciones de la Inspección de Trabajo. El objetivo era cumplir con el Plan Director por un Trabajo Digno, un plan trienal, que quería destapar hasta 40.000 falsos autónomos. Casi un año después más de 32.000 falsos autónomos cotizarán en el régimen general.

Aunque el foco mediático esté puesto en las plataforma digitales de reparto, la realidad es que otros sectores como el cárnico han nutrido estas conversiones que suponían un agujero importante para la Seguridad Social, que se estima en más de 560 millones. No solo se trata de que muchos de estos falsos autónomos cotizan por el mínimo, sino que además muchos aprovechan las bonificaciones de la tarifa plana.

La realidad es que se necesitaba un impulso para controlar este resquicio que muchas empresas aprovechaban para tratar de bajar sus costes laborales. En el primer mes de actuaciones ya se habían convertido 8.000 falsos autónomos y el envío de cartas a empresas sospechosas de utilizar esta figura también ha dado buenos resultados para que regularizaran a los trabajadores y de esta forma evitaran la sanción.

Todas estas actuaciones han llevado a aumentar la recaudación de la Seguridad Social en unos 218,8 millones y a la vez han crecido el número de empresas sancionadas, que llegan a las 725, con multas entre 3.000 y 10.000 euros.

Y aquí hay que tener en cuenta que los repartidores a domicilio de plataformas digitales todavía podrían pasar a engrosar mucho más las conversiones de falsos autónomos, puesto que aunque hay sentencias en primera instancia, todavía no son firmes y se pueden recurrir. Pero si llega a crearse jurisprudencia, serán muchos más los que tengan que transformarse de falsos autónomos al régimen general.

Esperemos que la falta de Gobierno no lastre las actuaciones de la Inspección y que siga realizando un buen trabajo como hasta ahora. Hay que tener en cuenta que el plan era trienal, y en un año casi se ha cumplido los objetivos planteados.

A esto hay que sumar actuaciones en otros aspectos específicos, como la contratación temporal fraudulenta y las conversiones de contratos de trabajo parciales en jornadas completas, algo que con la puesta en marcha del registro horario será mucho más fácil para la Inspección probar de forma fehaciente.

Imagen | Fachdozent

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