Compartir
Publicidad
Publicidad

El milagro japonés (IV): En la unión está la fuerza

El milagro japonés (IV): En la unión está la fuerza
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Aún con la aplicación de sistemas internos como los ciclos Kaizen o la utilización del balance social como sistema cohesionador, las empresas japonesas necesitaban un modelo empresarial que les fortaleciera y protegiera tras el desastre de la segunda guerra mundial.

Estados Unidos tuvo un importante papel durante los años 60-70 para levantar este país, destruido en gran parte por ellos, pero las organizaciones niponas supieron estructurarse gracias a un gobierno que favoreció la creación de empresas privadas. Algunas organizaciones se unieron bajo un modelo empresarial llamado “Keiretsu”, similar al "Holding" americano pero con ciertas diferencias.

Cuando pude leer el artículo de nuestro compañero Mister Empresa sobre el “co-working” pensé que podría entrar en la filosofía del modelo que vamos a tratar hoy. Hablamos de grupos empresariales unidos por intereses económicos pero que mantienen su estructura original.

La organización de este modelo suele componerse de un núcleo económicamente potente que actuará como financiador y protector de las empresas (además de cubrirlas ante posibles OPAs hostiles) que se introduzcan bajo el paraguas. A esta entidad, generalmente una caja o banco, le acompaña un organizador de desarrollo de negocios.

Las empresas que se unan amistosamente a dicha figura compartirán ciertos departamentos y realizarán acuerdos económicos pero manteniendo su independencia respecto al resto de compañías aunque están profundamente ligadas al núcleo central ya nombrado.

Las empresas continúan con su estructura normal y no supone la unión en una sola firma. Compartiendo ciertos gastos y mediante acuerdos pueden potenciar sus áreas de negocio aunque las compañías no pertenezcan al mismo sector. Un claro ejemplo es el Keiretsu llamado Mitsui formado por Toshiba, Toyota, Daihatsu y muchísimas marcas de diferentes sectores.

Estos Kairetsu son difícilmente extrapolables a nuestro país pero suponen un ejemplo de cómo la unión empresarial promovida y mantenida por un país puede lograr crear modelos económicos de protección al negocio privado. Aún con todo resultaría imposible hablar del milagro japonés sin hablar de este modelo y del Zaibatsu que le dio origen (cambiaron su estructura por presiones americanas tras la segunda guerra mundial).

El Zaibatsu se diferenciaba al ser una unión de organizaciones unidas por una participación cruzada del accionariado entre las empresas que la componían. Aún sabiendo que la aplicación de estos modelos queda lejos de las manos del empresario “de la calle” no podía hablar del crecimiento que experimentó la economía japonesa sin nombrar estos términos.

Pensemos que Japón estaba destruido tras la guerra y que en su capital quedaron en pie apenas un 8 o 10% de los edificios pero en 20 años se posicionó como segunda economía mundial. Cuando se nos dice que esto solo lo solucionamos entre todos, deberían fomentar realmente que podamos apoyarnos y empujar, no solo pedirnos que compremos más. Son las lecciones que nos da el pasado, en mi humilde opinión.

En Pymes y Autónomos | El milagro japonés Imagen | Germán R. Udiz

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio