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María, ayudante a domicilio, explota: “No somos las criadas de la familia. No estamos para planchar ni para limpiar. Cuando sea necesario, denunciad”

  • La Ley de Dependencia habla de atención a la persona y de limpieza funcional. No habla de limpiezas profundas en los hogares.

  • La auxiliar explica que existe un momento especialmente importante: cuando se negocian y publican las condiciones que regularán el servicio.

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Sergio Delgado

Editor

El trabajo de las auxiliares de ayuda a domicilio es más desconocido de lo que creemos. No solo se trata de ir durante unas horas a una vivienda y ya está. También incluye higiene personal, alimentación, movilidad, acompañamiento o atención de personas dependientes. Todo ello supone una enorme actividad y una gran carga física y emocional.

Según señala Supercuidadores, empresa de servicios de formación sociosanitaria online, en España ya son cinco millones de estos trabajadores, aunque tres no son profesionales tal y como reconoce la ley.

Sin embargo, la frontera entre cuidar a una persona y convertirse en responsable de todas las tareas domésticas no siempre parece estar clara para el empleador. Al menos esto es lo que defiende María Adame, auxiliar de ayuda a domicilio.

@mariaadameortiz

Hay cosas que están en los pliegos… pero eso no significa que estén bien. La ley habla de cuidar personas y de limpieza funcional, no de limpiezas profundas. Entonces… ¿por qué aparecen? Porque muchas veces se amplía el servicio para quedar bien, para contentar… y sí, también para votos. Pero una cosa es lo que pone en un papel y otra muy distinta tus derechos como trabajadora. Si te supone sobrecarga, riesgo o funciones que no corresponden… no te lo tienes que callar. Infórmate. Actúa. Defiéndete. Porque esto no va de limpiar casas… va de cuidar personas. No somos un extra… SOMOS NECESARIOS. #mariaadameorti #SAD #auxiliares #dignidad #dependencia

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“Vengo a aclarar algo que genera muchísima confusión. La Ley de Dependencia habla de atención a la persona y de limpieza funcional, es decir, la limpieza necesaria para el bienestar del usuario”, explica. Y ojo, marca una diferencia importante: “No habla de limpiezas profundas y esto es algo importante que entendamos”.

“El objetivo no es tener la casa perfecta”

Para María, la ayuda a domicilio puede requerir determinadas tareas relacionadas con el mantenimiento cotidiano del entorno de la persona dependiente, pero eso no significa transformar a la auxiliar en una empleada encargada de cualquier necesidad doméstica.

Para eso ya hay en España, alrededor de 360.000 personas dadas de alta en el Sistema Especial para Empleados de Hogar de la Seguridad Social.

“El objetivo del servicio de domicilio no es tener la casa perfecta, es que la persona esté atendida, cuidada y en condiciones dignas”, sostiene. Su argumento es que las tareas deben guardar relación con la finalidad asistencial: “Si no está en la ley, no es porque se les haya olvidado, es porque no forma parte del servicio”.

El problema aparece cuando la realidad diaria se aleja de ese principio. María señala hacia los pliegos utilizados por las administraciones para establecer las características concretas de los servicios municipales.

“A veces por cómo se redactan puede llegar a haber confusión, otras por presión y otras, seamos claros, por quedar bien y por contentar a los usuarios”, denuncia.

La situación afecta a un sector formado mayoritariamente por mujeres. Como referencia de la dimensión del empleo relacionado con los cuidados domésticos, España cerró 2024 con, también ampliamente feminizado.

Los pliegos pueden determinar las tareas que terminan realizándose

La auxiliar explica que existe un momento especialmente importante: cuando se negocian y publican las condiciones que regularán el servicio.

“Cuando ese pliego se está negociando o se publica, se puede impugnar. Ese es el momento clave”, señala. En ese proceso pueden intervenir diferentes actores: “Ahí pueden actuar sindicatos, comités de empresa o empresas”.

Pero la experiencia cotidiana, asegura, suele ser bastante diferente. “Muchas veces la realidad es otra. Esos pliegos se publican, se da el visto bueno y muchas veces cuando los trabajadores se enteran es cuando ya está aprobado y el servicio en funcionamiento”.

Una vez firmado, la empresa exigirá normalmente las prestaciones contempladas en el contrato. Eso, según María, no elimina los derechos laborales de quienes deben ejecutarlas. “Como trabajador se tiene derecho a denunciar cómo te obligan a trabajar, porque una cosa es el pliego y otra muy distinta tus condiciones laborales”, advierte.

“No denuncias el pliego, denuncias lo que se está haciendo”

El problema puede adquirir otra dimensión cuando determinadas tareas provocan una carga laboral excesiva o generan riesgos para la salud.

“Si esas limpiezas implican sobrecarga, falta de tiempo, riesgo físico o tareas que no corresponden, eso sí se puede denunciar”, afirma María. Entre las vías que menciona se encuentran la Inspección de Trabajo, Prevención de Riesgos Laborales y las organizaciones sindicales.

La experta resume su posición: “Esto no va de limpiar casas, va de cuidar personas y eso también implica cuidarnos nosotros”.

“Somos profesionales, no somos servidumbre”

María también rechaza que familiares o usuarios puedan considerar a las auxiliares responsables de cualquier tarea doméstica. “No somos las criadas de la familia. No estamos para planchar la ropa ni para limpiar las zapatillas. Estamos para cuidar a la persona usuaria dentro de las funciones que marca el servicio”.

Por eso reclama respeto para quienes desempeñan esta actividad. “Somos profesionales, no somos servidumbre”, insiste- Y pide a sus compañeros que tampoco asuman como normales determinados comportamientos durante su jornada. “Decir ‘esto no entra dentro de mis funciones’ nunca puede justificar una falta de respeto”.

Imagen | Noticias Trabajo

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