La jubilación flexible nació con el objetivo de permitir que quienes ya perciben una pensión puedan volver parcialmente al mercado laboral sin renunciar por completo a esa prestación. Pero la realidad es una: esta modalidad apenas ha tenido implantación desde su creación y el Gobierno ha decidido reformarla para hacerla más atractiva.
El problema es que las novedades no benefician por igual a todos los trabajadores y los autónomos siguen encontrando importantes obstáculos para acogerse a este sistema.
El Real Decreto 416/2026 entrará en vigor el próximo 28 de agosto y persigue favorecer el envejecimiento activo, facilitando que los jubilados puedan seguir desarrollando una actividad laboral mientras perciben parte de su pensión.
Entre las principales novedades figura, por primera vez, la posibilidad de compatibilizar la jubilación flexible con un trabajo por cuenta propia.
No obstante, esa apertura llega acompañada de requisitos que limitan considerablemente su aplicación práctica.
Una reforma que amplía opciones, pero no convence a los autónomos
Las juristas Amaia García, abogada de Roca Junyent, y Yolanda Robledo, inspectora de Trabajo y Seguridad Social, consideran que la actualización responde a una necesidad evidente. Recuerdan que el aumento del número de pensionistas, que ya supera los 10,4 millones, hacía necesaria una figura "más ágil que la jubilación activa o la parcial tradicional".
Las expertas destacan como principal avance que, "a partir de agosto, los autónomos también podrán compatibilizar su pensión con una actividad por cuenta propia", aunque advierten del principal inconveniente: "el requisito busca evitar el fraude, pero su encaje en situaciones de ceses intermitentes o pluriactividad apunta a una conflictividad administrativa casi segura".
Para poder acceder será obligatorio no haber estado dado de alta en el RETA durante los tres años anteriores a la jubilación, una condición que, precisamente, muchos profesionales consideran difícil de cumplir.
La letra pequeña limita el atractivo de la medida
La reforma también introduce mejoras para los asalariados, que podrán compatibilizar la pensión con jornadas comprendidas entre el 33% y el 80%, frente al límite anterior del 25% al 75%.
Además, desaparece el periodo de espera obligatorio para solicitar esta modalidad y se incorporan incentivos económicos de entre el 15% y el 25% cuando el regreso al trabajo se retrasa al menos seis meses.
Para García y Robledo, este incentivo "es un acierto técnico" porque recompensa la decisión voluntaria de seguir trabajando. Sin embargo, ambas especialistas consideran que "la letra pequeña revela una reforma a dos velocidades".
Mientras los asalariados ven ajustada su pensión en función de la jornada que realizan, los autónomos quedan limitados a percibir únicamente el 25% de su pensión compatible, independientemente del volumen real de actividad que desarrollen.
Desde su punto de vista, "no hay razón técnica que justifique este trato desigual" y esa limitación obliga a estudiar cuidadosamente cada caso antes de acogerse a la nueva regulación.
Cotizar más no mejora la pensión futura
Otro de los aspectos que más dudas genera es que las cotizaciones efectuadas durante la jubilación flexible no incrementarán la pensión definitiva una vez finalice esa actividad.
Para las coordinadoras de Women in a Legal World, esta decisión resulta difícil de entender porque "desincentiva justo lo que se busca fomentar": seguir trabajando y cotizando después de haberse jubilado. A ello añaden otra incertidumbre: "previsiblemente generará controversia práctica en su aplicación", especialmente por los controles que deberán realizarse para comprobar el cumplimiento de los requisitos exigidos a los autónomos.
Los expertos creen que sigue existiendo discriminación
Rafael Navarrete, socio de Nacar Abogados, considera que la reforma ha desaprovechado una oportunidad para hacer realmente atractiva esta modalidad para los trabajadores por cuenta propia.
En España existen más de 3,43 millones de autónomos, cerca de 900.000 tienen empleados a su cargo y su pensión media ronda los 1.050 euros mensuales, aproximadamente un 36% inferior a la del Régimen General. Además, su edad media de jubilación supera los 66 años.
Con estos datos sobre la mesa, Navarrete asegura que "no comparto las limitaciones al Autónomo que se incorpora al sistema tras su jubilación", ya que exigir que no haya estado de alta en el RETA durante los tres años anteriores resulta "muy complejo" para quienes alcanzan la edad ordinaria de jubilación tras décadas desarrollando su actividad.
A ello suma otra crítica: cobrar únicamente el 25% de la pensión mientras continúan soportando cuotas que, en muchos casos, pueden rondar los 300 euros mensuales "no incentiva el regreso al sistema para los Autónomos en la jubilación flexible".
Imagen | Vitaly Gariev
Ver 0 comentarios