Hacienda pone el foco en la donación de empresas familiares a los hijos: "Debe existir un negocio real"

  • Al menos el 50% del activo debe estar afecto al desarrollo de esa actividad, es decir, vinculado directamente al funcionamiento del negocio.

  • Hacienda puede reclamar el impuesto que dejó de ingresarse, exigir los intereses de demora e imponer sanciones cuando proceda.

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Sergio Delgado

Editor

Transmitir una empresa familiar a los hijos puede ofrecer importantes ventajas fiscales, pero claro, siempre deben cumplirse todos los requisitos que exige la normativa.

La Agencia Tributaria revisa cada vez con mayor detalle este tipo de operaciones para comprobar que detrás de la sociedad existe una actividad económica auténtica y real, y no una estructura creada únicamente para gestionar patrimonio.

Porque no. No basta con que una sociedad esté controlada por padres e hijos para beneficiarse de las reducciones del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

La empresa debe desarrollar una actividad económica efectiva

Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, explica que el elemento determinante es que la sociedad ejerza una actividad económica real. Además, recuerda que al menos el 50% de su activo debe estar afecto al desarrollo de esa actividad, es decir, vinculado directamente al funcionamiento del negocio.

Este requisito busca diferenciar a las empresas operativas de aquellas sociedades cuya finalidad principal es conservar inmuebles, inversiones financieras u otros bienes patrimoniales sin una explotación empresarial efectiva.

Patricia Ebrat, abogada de Ebrat Advocats, señala que uno de los errores más habituales consiste en considerar empresa familiar cualquier sociedad integrada por miembros de una misma familia, cuando en realidad muchas de ellas se limitan a administrar patrimonio privado.

En esos casos, Hacienda puede denegar la aplicación de los beneficios fiscales previstos para este tipo de transmisiones.

Las sociedades patrimoniales están bajo mayor vigilancia

Las dudas suelen aparecer cuando una sociedad acumula viviendas, locales, terrenos o inversiones, pero apenas desarrolla actividad económica.

Si la Administración concluye que se trata de una sociedad patrimonial, la reducción fiscal prevista para las empresas familiares puede desaparecer.

Marín pone como ejemplo las sociedades dedicadas al arrendamiento de inmuebles. Explica que no basta con ser propietario de varios pisos o locales para considerar que existe una actividad económica. Es necesario cumplir determinados requisitos y acreditar que esos activos participan realmente en la producción de bienes o en la prestación de servicios.

También pueden surgir problemas cuando dentro de la sociedad se incluyen bienes utilizados para fines particulares por la familia. Según Ebrat, mezclar patrimonio empresarial con patrimonio personal dificulta demostrar que la sociedad desarrolla una actividad económica genuina, lo que incrementa el riesgo de que la Administración cuestione la aplicación de las ventajas fiscales.

La importancia de los activos del negocio

Uno de los aspectos que más revisa Hacienda es la naturaleza de los activos de la empresa. No solo importa qué bienes forman parte de la sociedad, sino también cuál es su utilización.

Los llamados activos afectos son aquellos empleados directamente para desarrollar la actividad empresarial. Cuando una parte significativa del patrimonio no guarda relación con el negocio, la reducción fiscal puede aplicarse únicamente sobre una parte de la empresa o incluso rechazarse completamente.

La documentación es decisiva

Demostrar que existe una empresa familiar requiere algo más que una declaración de intenciones. El fisco puede solicitar pruebas que acrediten la actividad desarrollada y la estructura del negocio.

Contratos con clientes y proveedores, facturación periódica, contabilidad ordenada, trabajadores contratados, medios materiales, instalaciones y cualquier otra evidencia que demuestre el funcionamiento ordinario de la empresa pueden resultar determinantes durante una comprobación tributaria.

Una documentación completa permite acreditar que la sociedad no ha sido creada únicamente para obtener ventajas fiscales, sino que desarrolla una actividad económica continuada y organizada.

Lo que hay que revisar antes de donar la empresa a los hijos

Antes de formalizar una donación resulta aconsejable analizar si la sociedad cumple realmente todos los requisitos exigidos para ser considerada empresa familiar a efectos fiscales.

Es importante revisar la composición del activo, comprobar que la actividad económica constituye el núcleo principal del negocio y verificar que toda la documentación refleja fielmente la realidad empresarial.

Si Hacienda concluye que la reducción se aplicó de forma indebida, podrá reclamar el impuesto que dejó de ingresarse, exigir los intereses de demora e imponer sanciones cuando proceda.

Imagen | LOGAN WEAVER | @LGNWVR

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