
El crecimiento imparable que Japón experimentó a partir de los años 70 ha sido la diana de muchos estudios. ¿Qué tenían ellos que no teníamos el resto? ¿Cómo aumentaron la productividad y los beneficios sin despedir a miles de trabajadores o vivir grandes revueltas sociales? No es de extrañar que en aquella época se hicieran muchas preguntas pero hoy también nos las deberíamos hacer pues el “milagro” japonés persiste como ejemplo. Todo comenzó muchos años antes mediante su cultura y filosofía particular.
Sin mirar más allá de nuestras fronteras las respuestas de este post se pueden interpretar como una mirada hacia nuestros errores pues ¿quien no se ha preguntado por qué somos tan poco productivos en España? Hoy vamos a fijarnos en el Balance Social Integrado de Gestión aunque esta semana veremos más conceptos de los que espero puedan sacar algunas conclusiones y quizás algunas ideas aplicables a nuestra sociedad.
Al abordar la cuestión desde España muchos serán los que tienen la visión de que Japón logró aumentar su productividad contra los derechos y libertades de los trabajadores. Tenemos la visión del trabajo esclavo, sin horarios… En nuestro país sería un escándalo, pensamos, pero debemos profundizar un poco para entender cómo se sustenta dicho sistema y así alimentarnos de lo que nos pueda resultar útil. Nosotros no salimos de una guerra mundial y de sufrir dos bombas atómicas pero nuestra economía necesita un cambio y ejemplos como los de este país pueden inspirar soluciones para nuestras empresas y economía en general.




