
Los procesos post-venta son tan importantes o más que la propia venta pero muchos lo ignoran al centrarse en la transacción: “tu me das dinero y yo te doy un producto”. Esto es así porque una vez hemos intercambiado un producto o servicio por dinero se desencadenan una serie de comportamientos en el comprador que marcará el futuro de su relación con la marca pero también la imagen que tendrá y extenderá de nosotros como distribuidores.
Realmente estos procesos se inician antes de la venta mediante la creación de expectativas y se extiende hasta los procesos posteriores a la transacción económica que no deja de ser un trámite vinculante entre dos partes interesadas que no asegura la satisfacción.
El función post-venta, que no tiene por qué ser un servicio técnico, cumple una importante función de fidelización e intenta cubrir las carencias o problemas derivados del uso o del bien vendido en sí mismo.







