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¿Qué ocurre cuando dejas tu empresa pero los clientes se vienen contigo?

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Hace unos años, un jefe me contó indignado que no entendía el mal comportamiento de alguno de sus trabajadores. ¿El motivo? Los clientes que él había conseguido se marcharon cuando él despidió a esos empleados. Lo miré incrédula porque si ya no eran 'sus' empleados, los clientes eran libres de hacer lo que desearan.

Por otro lado, si un cliente decide abandonar tu empresa e irse con uno de los miembros que la componía, el mensaje es claro: Le gustaba ese trabajador, pero tú no. Ni es un delito ni deslealtad. Cuestión de gustos, profesionalmente hablando.

Los malos no son tan malos ni los buenos tan buenos

Por poner un ejemplo que aclare mejor este tipo de situaciones. Ese jefe, decía "salgo un momento para hablar con x y subimos en media hora". Al cabo de dos horas regresaban como si vinieran de tomarse unas copas un viernes por la noche. Allí estábamos lo que quedaba de aquella plantilla que le había sido infiel.

Viendo ese comportamiento, no era de extrañar que muchos clientes huyeran. No todo el mundo adora las 'reuniones' de dos horas de los supuestos jefes y que te hagan esperar. O como trabajador, no te interesa hacer tu trabajo y el de al lado, mientras allí nadie controla o supervisa lo que haces.

Ser jefe no es sinónimo de ser un gran profesional

Es una obviedad como que la Tierra es redonda y a pesar de ello hay cuatro gritando que es plana. Todavía quedan muchos jefes que piensan que su empresa la han levantado con el sudor de su frente y echando horas.

Lo cual es loable y digno de aplauso, pero la gente que llega para trabajar o colaborar no tiene la culpa de destacar en facetas que ellos no lo hacen, y en vez de retenerlos, dejan que frente a los que ellos creen sus clientes, que el trabajador rinda al 100%.

Pero cuando lo hace demasiado bien, por un lado se alegran, por otro se sienten inseguros. Se puede ser una excelente persona pero mal jefe, no hay más.

El cliente te persigue, ¿Renuncias a un sueldo decente por 'lealtad'?

La lealtad es un término tan delicado que se ha de pensar muy bien a quién se la tienes. Por un trabajo en el que te han pagado lo justo y no ves aspiraciones ni que vayan a mover ficha para que te hagan un contrato, ¿debes serles leal? ¡No! Es absurdo. Tú necesitas comer, pagar facturas y que te inviten a pizza o alguna cuestión un tanto rocambolesca no sirve.

Si un cliente confía en ti es por una razón: te respeta. Respeta tu trabajo y tú puedes dudar si está bien o mal darle un 'sí, quiero' pero no más de unas semanas. ¿La razón? En esa empresa donde tanto te estimaban, sólo eras un colaborador, no había futuro. Por lo tanto, si tanto se habla de valorar las habilidades de un trabajador ¿por qué a unos sí y a otros no?

No es raro que algunos trabajadores huyan, otros sean despedidos y con ellos no se va un número o un amigo, se va una persona que tiene una vida y es bueno en lo suyo.

¿Por qué cuesta en este país aceptar que el otro sabe hacer algo mejor que tú? De ahí que por mucho que traslademos lo de trabajar juntos en una mesa, si no se practica la empatía y la alegría sincera por los logros del otro, jamás estaremos a la altura de esas empresas que triunfan.

Imagen|Pixabay

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