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Pasó el 29S, pasó la huelga, ¿y ahora qué?

Pasó el 29S, pasó la huelga, ¿y ahora qué?
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Hoy es 30 de septiembre, ya pasó el gran día (para algunos). No voy a entrar en si la huelga general “celebrada” ayer ha sido un éxito o no; tampoco si era oportuna o en las razones para su convocatoria; ni siquiera en si, en medio de la sociedad de la información, tiene sentido la existencia de “piquetes informativos”.

A lo que me quiero referir es a que, pasado el día, debemos plantearnos ¿qué pasa ahora? Mucho se ha escrito y se ha hablado estos días en relación a la convocatoria de la misma y las razones a favor y en contra de llevarla a cabo, uno de las cosas que he leido y que más me ha gustado es un post de Roger Senserrich, licenciado en Ciencias Políticas. Ya no por su posicionamiento sobre el tema, sino por unas cuantas cosas que dice y que todos, unos más que otros, deberíamos asumir para seguir adelante.

Es muy lícito que los trabajadores luchen por sus derechos pero, como dice Roger Senserrich, debemos de empezar a pensar que “protegemos individuos, no puestos de trabajo”. Ya se publicó aquí un post en relación a que el trabajo no es un sitio a donde ir, porque trabajo es una actividad, no un puesto y eso es algo que muchos debería de ir planteándose y lo que debemos de procurar es que haya ocupación y no perpetuarse en el mismo puesto, sea o no productivo.

El Gobierno no puede crear empleo, más que dentro de la propia Administración, por tanto su labor no es generar puestos de trabajo. Las que crean empleo son las empresas, por lo que el acento hay que ponerlo sobre ellas, y más concretamente sobre las pymes que suponen el 80% del empleo de este país.

Escuchando a algunas personas parece que la empresa es una cosa hetérea que surge por generación espontánea, que siempre gana dinero (y mucho) y que eso genera una gran riqueza a su promotor mientras los trabajadores, que la mantienen con el sudor de su frente, malviven. Pues no es así, para algunos puede, pero no para la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas.

Abandonemos el mito del empresario de puro, látigo y cuentas en Suiza (alguno hay, pero son los menos). Las pymes no están en manos del gran capital, las pymes están en la inmensa mayoría de los casos, en manos de autónomos (esos si que están en precario), es decir, trabajadores que en su día dieron el paso adelante para independizarse, autoemplearse y arriesgarse y que son los que pueden crear esos puestos de trabajo que se necesitan. Porque las empresas no están ahí, hay que crearlas, y hay que crearlas superando muchas dificultades, y después hay que mantenerlas a flote superando más dificultades todavía.

¿Y ahora qué? pues podemos seguir como siempre o cambiar, así de sencillo. Podemos seguir pensando que todo esto pasará, que siempre pagan los mismos y todas esas cosas que llevamos oyendo ya casi tres años y seguir como hasta ahora. También podemos empezar a pensar que, para crear empleo, primero hay que favorecer que se creen las condiciones necesarias para que surgan nuevas empresas, que esas nuevas empresas necesiten trabajadores y que esas empresas y esos trabajadores puedan convivir en unas condiciones que favorezcan a todos.

Podemos empezar a apoyar a aquellos que quieran dar el paso de empezar un negocio, con actividades formativas, con inicitivas de apoyo e incentivos (no subvenciones), podemos intentar que esas nuevas inicitivas empresariales abran nuevas vías en sectores con potencial de crecimiento, en lugar de seguir anclados en modelos tradiciones con dudoso futuro. Podemos invertir o favorecer la inversión en esas nuevas inicitivas, en fin, se pueden hacer muchas cosas, ahora depende de todos.

En Pymes y Autónomos | Huelga general: manual para las empresas
Imagen | Libertinus

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