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Me llamo Ana y no estoy de vacaciones

Me llamo Ana y no estoy de vacaciones
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No importa que hayas decidido esconderte bajo la cama durante dos meses. No importa que vayas oyendo música por la calle para no escuchar las conversaciones en el transporte público. Es oficial. Es verano, y el mensaje es machacón y hasta ofensivo para ti que no estás de vacaciones. "Es verano, toma el sol, ven a refrescarte, te esperamos en la fiesta de las piñas", cuñas surrealistas se oyen por la emisora que el conductor lleva de fondo.

Tu ciudad se ha transformado. Al paisaje habitual donde hombres y mujeres dibujan en su rostro el sueño por no haber dormido debido al calor, se mezclan otros exóticos. Se les ve relajados y van preparados para acudir a la playa. Esa playa que tú no has pisado a pesar de estar en julio. Me llamo Ana y no estoy de vacaciones.

Nuestra amiga Ana es freelance. Suena bien pero no deja de tener los mismos inconvenientes que ser autónomo. De hecho, es lo mismo. Tiene varios clientes y aunque es organizada, sabe que su trabajo no se para en seco con la llegada del verano. Ni el suyo ni el de su amigo Roberto que es camarero.

De vez en cuando, se reúnen y comparten sus experiencias. Bien podrían lamentarse pero lo cierto es que este país es un lugar de servicios y si hay turismo, la gente trabaja.

Cada vez es más habitual eso de oír: "Me voy a coger 15 días", que ahora suenan a gloria.

Como si esa persona fuera un afortunado perteneciente a una familia de la realeza del país más exótico, pero ni la economía ni el empleo que se tiene da para más.

Por este motivo, aprovechar los fines de semana (si se puede) como si fueran gomas de las que estirar es casi obligatorio. Incluso escaparse un día o dos entre semana si se tiene playa en la ciudad o relativamente cerca.

Ana no es un robot y percibe que su cuerpo y su cerebro le están mandando señales que se traducen en: "Necesitas descansar". Por eso, mientras trabaja pegada a un ventilador bastantes horas del día, en los descansos, cierra los ojos y visualiza el próximo jueves. Día en el que no responderá a ningún correo relacionado con el asunto 'trabajo'.

Rasgos como ser ordenada, adelantar trabajo, aprovechar las horas en las que hace menos calor y crear un clima donde no parezca que está encerrada en una mazmorra le hacen soportable su trabajo. Además, de todos es sabido que septiembre es el mejor mes para pisar las playas.

En Pymes y Autónomos|Cómo motivarte para trabajar mientras los demás están de vacaciones

Imagen|Survivor

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