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La flexibilidad de trabajar por proyectos se puede convertir en una cárcel laboral
Reflexiones

La flexibilidad de trabajar por proyectos se puede convertir en una cárcel laboral

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Uno de los mayores peros que se han puesto al registro horario en las empresas es que no se puede implantar una medida del siglo XIX en la era de la flexibilidad. Hay muchos empleados que trabajan por proyecto, por objetivos, no por horas. Trabajar 8 horas al día es algo que parece del siglo pasado. No estoy del todo de acuerdo, más que nada porque trabajar por objetivo se puede convertir en un cárcel laboral.

Es cierto que las condiciones laborales han evolucionado. Pero la realidad es que si seguimos con un estatuto de los trabajadores del siglo XX. La legislación laboral no contempla estas soluciones y por aquí vienen muchos de estos problemas. ¿Qué ocurre si el empleado para cumplir objetivos tiene que trabajar 12 horas al día seis días a la semana?

Los objetivos son el queso para el ratón

Pongo dos ejemplos que conozco de primera mano. Empresa de alquiler de vehículos que contrata limpiadores para que dejen los coches limpios y listos para volver a alquilarlos. Contrato de 40 horas semanales y sueldo mínimo que se puede duplicar por objetivos. Se tienen que limpiar X vehículos al día. Para llegar a esta cifra hay que prolongar la jornada de trabajo 4 o cinco horas cada día e incluso trabajar 6 días a la semana.

Los objetivos son la zanahoria que nos ponen delante para que no nos paremos

Empresa de seguros que ofrece sueldo según convenio + objetivos que pueden llegar a duplicar el salario. Para lograr llegar a estos objetivos no se trata por lo general de ser mejor o peor vendedor, sino de dedicar más horas al día a la venta. Como además tienen que realizar una serie de tareas administrativas, el resultado es que si queremos llegar a objetivos, tenemos que prolongar nuestra jornada tres o cuatro horas extras cada día.

Esto mismo lo he visto con empleados de banca, que ahora son más comerciales y trabajan por objetivos que asesores de los clientes que ya tienen, abogados que ejercen de pasantes en bufetes o consultores tecnológicos que compiten por ascender en un plan de carrera que muchas veces no deja de ser la estafa piramidal del ámbito laboral. Todos acaban trabajando muchas más de 40 horas a la semana para cumplir objetivos, o al menos acercarse.

El problema de estos trabajos por objetivos es que no suelen ser realistas. Si trabajamos por proyecto u objetivos y un día decidimos tomárnoslo libre porque vamos adelantados y hemos hecho bien nuestro trabajo, ¿cómo nos mirarán en la empresa? ¿Y si salimos antes porque hoy hemos cumplido sobradamente nuestro objetivo de ventas?

Porque los trabajos por proyecto han existido siempre. Desde el obrero especializado que le pagaban a tanto el trabajo, precio cerrado, y no importaba si lo hacía en una semana o en dos. Lo importante es que estuviera bien hecho y en el plazo acordado, pero si se acababa antes no había problema.

La llave de la cárcel la tenemos nosotros mismos

Lo peor de todo es que nos convertimos en nuestros propios carceleros, ya que este tipo de condiciones en muchas ocasiones es aceptado de buen grado por muchos trabajadores. Sin cuestionarse si los objetivos que tienen por delante son realizables o una quimera. ¿Alguien en la empresa puede alcanzarlos dentro de su jornada laboral normal?

En muchas ocasiones no queda más remedio si queremos conservar el trabajo que empujar para conseguir al menos una parte de los objetivos, si queremos continuar en la empresa. En otras simplemente es la forma de alcanzar un salario decente a final de mes. Y trabajar a destajo es la opción que tenemos a nuestro alcance.

Además hay que considerar lo que tendría que decir la Seguridad Social al respecto. Porque si estamos trabajando 60 horas semanales, pero solo cotizando por 40, por mucho que cobremos objetivos seguramente nos caería una sanción. Incluso en el caso de que todos los objetivos se paguen en nómina, no hablamos ya de aquellos que los cobran en B.

En un momento donde se está planteando repartir el trabajo existente ante la amenaza de la implantación de la robótica o Inteligencia Artificial, no creo que implantar unos objetivos que llevan implícitos la realización de más horas sea admisible. Lo ideal sería contratar a más empleados, pero esto implica en muchas empresas asumir un mayor coste laboral, algo que algunas no se pueden permitir.

Imagen | Pixabay

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