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Los datos lo confirman: la resiliencia del autónomo no es solo un mito. El 60,5% lleva más de cinco años en activo y el 31,5% hasta más de diez

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sergio-delgado

Sergio Delgado

Editor
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Sergio Delgado

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Según el último informe de ATA, la resiliencia del autónomo español está avalada por datos más que claros. Clarísimos. Pese a crisis económicas varias, inflación, cambios normativos y la obligada transformación digital actual, más del 60% sigue en activo cinco años después de empezar su negocio y cerca de un tercio supera los diez años de trayectoria.

El documento elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos dibuja un perfil muy distinto al del emprendedor ocasional que prueba suerte durante unos meses. Los datos muestran estabilidad, permanencia y consolidación.

En un país donde iniciar un proyecto implica asumir riesgos financieros, presión fiscal y elevada carga burocrática, la duración media de los negocios habla de una estructura mucho más sólida de lo que a menudo se percibe.

Una radiografía que desmonta tópicos

El estudio, basado en encuestas realizadas en enero de 2024, revela que el 60,5% de los autónomos lleva más de cinco años en activo. Dentro de ese grupo, el 31,5% supera los diez años de trayectoria.

En contraste, únicamente el 12,3% no alcanza el primer año de actividad. La conclusión es clara: el trabajador por cuenta propia en España no responde mayoritariamente a un patrón de temporalidad o improvisación, sino a un modelo de continuidad profesional.

Estas cifras adquieren mayor relevancia si se contextualizan con el entorno económico de la última década. Desde la crisis financiera hasta la pandemia y el posterior encarecimiento de suministros y energía, el colectivo ha atravesado escenarios adversos.

Mantener un negocio operativo durante más de cinco años implica capacidad de adaptación, control de gastos, fidelización de clientes y gestión eficiente del flujo de ingresos. No se trata solo de resistencia emocional, sino de estrategia empresarial.

Sectores donde la estabilidad es la norma

El informe destaca que el sector agrario lidera los niveles de permanencia. En este ámbito, el 78% de los autónomos acumula más de cinco años de actividad. La explicación se encuentra en la propia naturaleza del trabajo rural, donde la inversión en maquinaria, tierras y conocimiento técnico exige visión a largo plazo.

Además, existe un fuerte componente de arraigo territorial y continuidad generacional.

La industria y el comercio también muestran porcentajes elevados de antigüedad. Son actividades que requieren planificación, proveedores estables y relaciones comerciales duraderas.

En cambio, sectores como la hostelería, la construcción o determinadas actividades profesionales presentan mayor rotación. En estos ámbitos influyen factores como la estacionalidad, la volatilidad de la demanda y la competencia intensa en entornos urbanos.

Diferencias territoriales que explican el mapa autónomo

La permanencia en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos no es homogénea en todo el territorio. Comunidades como Galicia y Castilla y León registran un 66% de profesionales con más de cinco años de experiencia.

Asturias y País Vasco se sitúan en cifras similares, en torno al 65%. Se trata de regiones con economías donde el pequeño negocio y la actividad tradicional mantienen un peso significativo.

En el extremo opuesto aparecen territorios como Madrid o Baleares, donde aproximadamente una cuarta parte de los autónomos no supera los tres años de actividad.

El dinamismo económico, el mayor volumen de nuevos proyectos y el elevado precio de alquileres comerciales influyen en esta estructura más joven. La movilidad profesional y la apuesta por iniciativas vinculadas a servicios digitales o turismo generan una renovación constante del tejido productivo.

Resiliencia con esfuerzo y sacrificio

Mantenerse durante una década en el mercado no es una casualidad. Supone asumir cargas fiscales, afrontar variaciones en el coste de suministros, adaptarse a nuevas normativas y competir en un entorno cada vez más digitalizado.

Lorenzo Amor, presidente de ATA, subraya que la estabilidad lograda por muchos autónomos ha sido fruto del sacrificio y del trabajo constante, en muchas ocasiones sin grandes redes de apoyo.

El colectivo representa más del 16% del empleo en España y desempeña un papel esencial en el desarrollo local. Cada comercio de barrio, cada explotación agraria y cada pequeño taller genera actividad económica indirecta, dinamiza comunidades y contribuye a la cohesión territorial.

La permanencia en el tiempo refuerza esa función estructural dentro del sistema productivo.

A pesar de que el porcentaje de nuevos autónomos es reducido en comparación con los veteranos, el dato del 12,3% que inicia actividad cada año demuestra que el espíritu emprendedor sigue vivo.

Muchos jóvenes y profesionales que salen de empresas tradicionales optan por crear su propio proyecto como alternativa laboral. Sin embargo, la verdadera noticia no está en el inicio, sino en la capacidad de mantenerse.

Imágenes | Pixabay, Unplash

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