
Hace tiempo que no suelo dar largos paseos por algunos barrios de mi ciudad, a veces incluso puede que este perdiendo un poco de contacto con la realidad, pero es que sinceramente cuando por aquellas casualidades paso por algún parque urbano o algún lugar donde veo que la realidad actual es que la mayor ocupación de los jóvenes que “habitan” en el lugar es la de sentarse encima de su moto, beber la “litrona” de turno y vaguear todo el día, aun me reafirmo en la idea de lo bien que viven en el (su) estado del bienestar.
Hablan de crisis, se quejan de que se les termina la prestación tal o cual, pero da lo mismo pues ellos y toda su familia ya se encargaran de acudir diligentemente y apropiadamente lamentándose a los servicios sociales de turno para incrementar las ayudas a recibir, y si para ello entonces les dicen que tienen que formarse, entonces nada de nada, que claro, la “litrona”, la moto y las sustancias psicotrópicas en el curso de formación no se encuentran. Y esta realidad de parte de la juventud tiene graves riesgos sociales y también para el entorno empresarial pues de la falta de acción, nace un futuro sin expectativas ni formación.







