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Tipos de compañeros de trabajo y su repercusión en tu salud

Tipos de compañeros de trabajo y su repercusión en tu salud
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El título igual es llamativo. Pero tras reflexionar después de leer varios artículos sobre el compañerismo en el terreno laboral, creo que simplemente describe un hecho cotidiano. Todos los días, si tenemos la suerte de tener trabajo (no importa si eres feliz o no en él, las circunstancias actuales te convierten en un privilegiado)debemos prepararnos para compartir espacio y tiempo con hombres y mujeres con los que no nos iríamos a tomar ni un vaso de agua.

Hablo de los distintos tipos de compañeros de trabajo y de su repercusión en nuestra salud. Todos somos una amalgama de defectos y virtudes, pero sólo unos pocos se dedican a practicar la autocrítica y saben qué comportamientos deberían mejorar para que la convivencia sea más fácil con ellos. Esta es una descripción incompleta, cada uno sabemos a qué nos enfrentamos al llegar a nuestro lugar de trabajo. ¿Personas fantásticas? Las hay, afortunadamente pero de ellas no toca hablar hoy.

Si queremos finalizar la semana sin un dolor de cabeza permanente, si somos realistas (que no pesimistas) y además conscientes de que nuestro país no es tan alegre ni está poblado de gente que ría cada cinco minutos, tenemos parte del trabajo hecho.

Reconocer que la perfección humana no existe y que en estas tierras el sentido de humor brilla por su ausencia ayudará a sobrellevar la relación con compañeros un tanto peculiares sin sufrir en el intento.

Tipos de compañeros

El adulador

Es esa persona que si oye al jefe estornudar se ofrece a bajar a la farmacia para comprar algunos medicamentos o remedios naturales que le sentarán bien. Cuando la puerta de su despacho se abre, se endereza en su asiento dispuesta a que se vea a la legua que está concentrada en su labor más que el resto, si tiene la oportunidad aprovechará para mandar a algún compañero que realice alguna tarea o bien, le recriminará cualquier tontería.

El caso es llamar la atención del gran jefe. Por supuesto sus comentarios respecto a la indumentaria del gerente serán muchos y variados pero siempre positivos. Daría igual que un día se presentase con el pijama que ella le alabaría el gusto.

El enfadado sin causa

Sí, me refiero a ese ser que no te devuelve el saludo matutino. Que pone una expresión casi de asco ante tu sonrisa un lunes por la mañana. Esa persona que mira con desprecio cómo te agachas a recoger algún objeto que se le haya podido caer a otro (él nunca lo haría) El que masculla palabras de desaprobación ante los que tienen fotografías de la familia en sus mesas. Si se convoca una reunión gruñirá, si se le pasa una llamada resoplará, y así hasta el infinito.

Ese tipo de compañero podría perfectamente no estar y nadie le echaría de menos. No sirve para trabajar en grupo, a él le gustaría vivir en una isla y relacionarse con algunos árboles y plantas.

El encantado de conocerse

Para mí, el más peligroso. Si hay algo que caracteriza a este tipo de persona es el individualismo. Pero al contrario del enfadado sin causa, no despierta un halo de compasión por su proceder. En este caso, hablamos de alguien que tiene un objetivo, destacar por encima de los demás 'sea como sea'. No importará si ha de poner la zancadilla al de al lado, los únicos intereses que le interesan son los suyos.

¿El compañero? Al compañero-enemigo (así los ve) ni agua. Pasan por simpáticos, dominan el arte de la oratoria pero no pretenden difundir un mensaje cargado de filosofía, sino de obtener información con su capacidad para persuadir. Mejor será mantenerse al margen si pretende conocer cada detalle de tu vida. Como dijo aquél: no te fíes de quien siempre sonríe pero tampoco de quien no lo hace nunca.

El tertuliano frustrado

Cuanto antes detectemos su presencia, mejor. Es fan de todos los programas que tienen la vida de los demás (famosos o no) como argumento para su existencia. Son los conocidos como 'programas del corazón'. Toda la vida han tenido su hueco. Antes eran los que se pasaban el día asomados a la ventana vigilando la entrada y la salida de los vecinos de su edificio, ahora extienden ese comportamiento al trabajo y además aprenden nuevas técnicas gracias a la sabiduría adquirida tras años de consumo televisivo rosa.

Son amantes de los problemas ajenos, de los rumores y de los corrillos donde el tema a tratar sea la vida de otro. Su presencia es dañina para el grupo y será mejor si tenemos un mal día no contarle nada, parecerá que escucha pero en realidad estará tomando notas.

Conclusión

Existen muchos más perfiles, como el que se pasa enfermo más tiempo que trabajando, el perfeccionista que confunde hacer las cosas bien con no tener vida propia, el negativo, pase lo que pase todo saldrá mal o peor aún, el optimista sin sentido, es gratificante que te sonrían pero ¿siempre? además de que este tipo de optimista suele luego enfadarse por las cuestiones más simples y como el callado cuando se enfada debes prepararte para correr lejos.

El humor, la tranquilidad, practicar la empatía y sobre todo no caer en dramatismos es la fórmula para convertir la experiencia de trabajar con personas extrañas aunque lleves años junto a ellos, en algo gratificante. Aceptar los defectos y virtudes de uno es el comienzo para saber convivir con seres distintos a nuestra forma de entender la vida. Sólo así seremos capaces de no dejarnos contaminar por este tipo de colegas.

Por último, saber rodearse de gente similar, hacer bien nuestro trabajo, y mantener una actitud positiva pero realista es la única fórmula hasta ahora conocida para que acudir a nuestro puesto laboral no sea sinónimo de angustia.

En Pymes y Autónomos|Observa a tus compañeros de trabajo,¿Es el humor una herramienta para mejorar nuestro rendimiento en la empresa? Imagen|dsevilla

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