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Por qué un registro de la jornada ayudaría a acabar con el presentismo (y las horas extras no pagadas)

Por qué un registro de la jornada ayudaría a acabar con el presentismo (y las horas extras no pagadas)
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Uno de los problemas que todavía tienen muchas empresas es la cultura del presentismo. Estamos en la empresa, aunque no necesariamente trabajando. Esto es un problema, porque tira la productividad de la empresa por los suelos. Se podría hacer el mismo trabajo en mucho menos tiempo. Y muchas veces es la misma empresa la que lo fomenta.

Pero el empleado acaba acostumbrándose a que su jornada laboral en la empresa es de 10 horas, comida no incluida. Un registro efectivo de la jornada laboral podría acabar con esta insana costumbre. Porque esto implica que la empresa es consciente del número de horas realizas, y no retribuidas, en cada día, cada semana o cada mes. No es obligatorio, todavía pero si se trata de una buena práctica.

Lo mismo ocurre con los trabajadores en movilidad, que muchas veces tienen doble penalización. Por un lado además de hacer más horas de las que les corresponde, nadie tiene constancia de ellas. Este registro de la jornada no solo sirve como valor probatorio ante una posible reclamación del pago de dichas horas, sino para cambiar la cultura en la empresa, de calentar la silla a las tareas acabadas.

Una empresa funciona cuando el jefe al levantar al salir de su despacho no ve a nadie. Eso significa que todo el mundo ha acabado con su trabajo. Una cuestión diferente será si este cambio de mentalidad, de echar las horas que hagan falta a las horas justas pero con el máximo provecho, es o no del gusto de todos. No será el primer caso de un empleado que es despedido por trabajar de más.

De esta forma se acercaría mucho más el valor de horas en la empresa y las horas extras abonadas. O se tendría que contratar más personal, ya que en muchos casos la cantidad excedería los límites legales. Es en estos casos cuando la empresa empieza a cambiar de mentalidad.

Y además supone un ahorro, ya que muchas veces tener la oficina abierta es un mayor gasto en luz, climatización, etc. simplemente porque unos pocos empleados se quedan más tiempo del que les corresponde. Hasta que no se imponga una cultura de luces apagadas, será complicado que muchas se den cuenta del derroche que han tenido durante años.

En Pymes y Autónomos | El registro efectivo de la jornada, ¿incumple España las normas europeas?

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