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He hecho la compra online durante el confinamiento y puedo decir que el comercio de barrio funciona mejor
Vocación de empresa

He hecho la compra online durante el confinamiento y puedo decir que el comercio de barrio funciona mejor

Durante los días más duros del confinamiento una de las tareas más desagradables, al menos para mi, era tener que realizar la compra. Tener que bajar al supermercado, esperar en la cola durante bastante tiempo para luego encontrar que en muchos casos no había prácticamente la mitad de los productos era tedioso e incómodo. Por eso decidí hacer la compra online durante el confinamiento y puedo decir que el comercio de barrio funciona mejor que las grandes superficies.

He probado con varios grandes supermercados online. Al principio el caos era total. Los tiempos de espera en la mayoría de ellos hacían inviable comprar a través de Internet. El que menos tiempo de reparto ofrecía era de casi una semana. Después fueron bajando un poco este tiempo de entrega y se normalizó un poco el servicio.

Los grandes supermercados no están preparados para la compra online

He probado en diferentes grandes supermercados y todos tienen un patrón común. No están preparados para realizar un servicio online de forma eficiente. Empezando porque en estos días faltaban muchos productos, y entre que realizabas la compra y la preparaban podían haber acabado con el stock de varios de los que estaban en mi cesta. Esto provoca que al final no sabes muy bien que es lo que te llega a casa.

Su gran ventaja es un catálogo de productos más amplio. Un solo pedido y en teoría lo tienes todo

En otros simplemente no llega cuando estaba previsto o llega la mitad del pedido. Esto obliga a tener una gran previsión y en un momento donde lo que menos quieres es bajar a la calle a por algún olvido, la realidad es que planificar las comidas de la semana puede ser un verdadero problema.

Al final en todos los que he pedido el proceso se muy manual. No deja de ser algún empleado del establecimiento el encargado de ir recogiendo los productos de los lineales e introduciendo en el carro para luego pasar por caja. No hay un almacén central, por lo menos en mi ciudad, desde el que se realicen los envíos sin depender de un supermercado concreto. Y esto hace el proceso lento e ineficiente.

Con el pequeño comercio todo es más fácil

La experiencia con el comercio de barrio fue radicalmente distinta. En primer lugar porque el contacto es más directo. Nos conocen y saben como nos gustan las cosas, una llamada de teléfono, un mensaje de WhatsApp, nos bastan para identificarnos en la frutería del barrio y que nos preparen el pedido que, o bien pasamos a recoger más tarde o nos lo traen a casa.

Lo mismo con otros establecimientos básicos como carnicería o pescadería, pero también otros como panadería facilitaban mucho los encargos y recogidas de productos. Y sin embargo tienen todavía margen de mejora. Aunque el servicio es muy bueno, en muchos casos se deberían agrupar para hacer un reparto común. Durante el confinamiento estamos siempre en casa, pero no es lo habitual en la mayoría de los casos.

¿Dónde esta la ventaja de que reciban estos pedidos para llevar o telefónicamente? Pues en que generalmente se preparan en aquellas horas donde la afluencia de clientes es menor. Es decir, se aprovechan las horas valle para estas preparaciones y llevarlos a domicilio en caso de ser necesario. Hacen que esas horas muertas que tienen muchos negocios sean más rentables. Además conocen mejor a sus clientes y saben qué tipo de productos les gustan y cómo los quieren.

La diferencia en el precio no es muy grande, sobre todo si buscamos productos de una calidad similar. Y sinceramente estoy dispuesto a asumirla por una mayor facilidad y comodidad a la hora de tener mi compra en casa con todas las garantías.

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