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El principio de prudencia del emprendedor

El principio de prudencia del emprendedor
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En la entrada anterior hacía mención a las preguntas básicas que pueden ayudar a los emprendedores a identificar la viabilidad de un proyecto.

Si las respuestas que se han obtenido han resultado satisfactorias, el paso siguiente es aunar voluntades y esfuerzos y crear un equipo para llevarlo a efecto, pero teniendo muy presentes los siguientes aspectos.

Ante todo, ser prudente. Un proyecto raramente puede llevarse a cabo por uno mismo, en la mayoría de los casos se necesitan apoyos externos, socios, colaboradores, inversores, etc., por lo que hacer quimeras y promesas que no se podrán hacer realidad, serán contraproducentes para el negocio y casi con seguridad a corto plazo.

Esto no quiere decir que no haya que pronosticar, de hecho, una start-up o el lanzamiento de un nuevo producto se realizan en base a estimaciones, lo importante de éstas, es que sean lo más realistas posible.

De hecho, demostrar que un proyecto se ha analizado a fondo y no es fruto de la improvisación es evitar respuestas del tipo:

  • No hay competencia, esto evidencia dos cosas, una que no se conoce el mercado o que el mercado no existe.
  • Vamos a crear una necesidad nueva, hay que focalizarse, las necesidades las crean Apple o Google, un emprendedor, da soluciones a problemas no resueltos, no se puede olvidar.
  • Hay que pensar a lo grande y actuar en global. Ahora con el fragos de la internacionalización nos podemos dejar llevar por el entusiamo y pensar directamente en el mercado exterior, es un gran erro. Al emprender hay que tener presente la glocalización, o lo que lo mismo, Think globlal, act local.
  • Este plan de negocio es solo un borrador. Las connotaciones de este tipo de frase son funestas. Cuando presentas un plan de negocio con esa frase es que tanto tu plan de negocio como tu empresa son un borrador, la consecuencia inmediata, no merece la pena prestala atención

A lo mejor puede parecer contradictorio con el principio de prudencia del emprendedor pero, aunque cueste mucho trabajo, un emprendedor debe de hablar de dinero, y tener muy presente cuáles son sus necesidades y el retorno que será capaz de generar con esos recursos. Si evita esta cuestión es que no puede cuantificar los recursos que necesita porque es incapaz de detectar sus necesidades y cuantificarlas y, a la postre, no sabe para qué necesita dinero porque desconoce qué puede llegar a producir con esos recursos.

Cada vez más emprendedores utilizan los servicios de actores profesionales para que les ayuden a mejorar su speech y les salga de un modo natural el mensaje que desean transmitir y, conozco casos, en los que los resultados son sorprendentes.

Imagen | Kenny Louie En Pymes y Autónomos | 4 preguntas que responderán si un proyecto es viable

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