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Cuando ser el más fuerte no sirve de nada en el mercado

Cuando ser el más fuerte no sirve de nada en el mercado
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Son muchas las empresas que creíamos sólidas y solventes en todos los aspectos que han desaparecido o, al menos, ya no cuentan con la relevancia de antaño. Sus productos no se venden, sus clientes han huido ¿la razón? algunas no han sabido adaptarse al sistema en el que vivimos donde no sobrevive el más fuerte sino los que mejor se adaptan.

Seguro que nos vienen a la mente infinidad de marcas que hace una década nos hubiera parecido mentira que se esfumaran. Es el caso de Nokia. Hace trece años esta marca se convirtió en sinónimo de fiabilidad. Su batería duraba, no eran fáciles de romper, su diseño era bonito y a la vez podías cambiarlo a tu gusto. La reparación era fácil, el tamaño apropiado y se podía manejar con una sola mano.

Hasta ahora no encuentro ninguna razón para que semejante objeto tan valorado sea considerado hoy obsoleto y además haya sido borrado del mapa. En 2012 algunas voces hablaban de su quiebra de lo mal que se habían adaptado a los cambios en cuanto a telefonía móvil se refiere. ¿Microsoft sería su tabla de salvación? Así fue y si queréis ahondar en esta batalla entre empresas os aconsejo este interesante artículo de los compañeros de Xataka Ganadores y perdedores tras la compra de Nokia por Microsoft

En el caso de esta empresa ha tratado de sobrevivir y lo ha hecho pero tal vez el precio a pagar haya sido elevado. Sobre todo la pérdida de identidad y eso duele más, si un día estuviste en la cima. Este caso lo podemos trasladar a cualquier pyme. ¿Por qué nos cuesta adaptarnos a un mercado que vive en un continuo cambio? ¿Cuándo debemos tomar la decisión de modificar nuestro plan de negocio?

En el caso de Nokia su error afecta a todo un país, Finlandia, donde sus ingresos por parte de la empresa eran una parte importante de su PIB. A pesar de todo queremos ver el lado positivo de este tipo de sucesos. Dentro de esa empresa había y hay mucho talento, personas preparadas que ahora deben dar un paso y decidir si continúan en Microsoft (no todos lo harán) o si emprenden un proyecto.

Esa perspectiva es la optimista.La que te ayuda a ver que perder un trabajo en una gran empresa también es posible y a la vez, una oportunidad de volver a empezar. Las causas ya las hemos visto, se quedó atrás mientras los teléfonos inteligentes hicieron acto de presencia. Tal vez sean más frágiles, tal vez tengan demasiadas aplicaciones, eso lo dejamos en el gusto particular del cliente, pero se venden. Y eso es lo importante.

A otro nivel, si nuestra empresa pertenece a un gremio tradicional y "siempre ha sido así", no es obstáculo para que decidamos dar un paso al frente, nos dejemos asesorar y sobre todo examinemos qué está haciendo la competencia. ¿Han decidido estar presentes en Internet? ¿Les va bien? No se trata de perder nuestra personalidad como marca, sino de conservarla añadiendo algún valor que hace unos años ni nos hubiéramos planteado. En definitiva, se trata de arriesgar.

La empresa finlandesa no lo hizo aunque tampoco contó con mucho apoyo por parte de Europa. En nuestro propio mercado y a otros niveles, intentemos estar a la última, conocer qué desea y qué necesita nuestro cliente para que no tengamos que arrepentirnos y echar la persiana puesto que somos invisibles en nuestro sector. Las barreras están para saltarlas y los obstáculos para caer, levantarse y sobre todo aprender de ellos. Si nos adaptamos seremos los más fuertes.

En Pymes y Autónomos|En las grandes empresas tecnológicas también cuecen habas Imagen|Mataparda

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