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Cuando la falta de comunicación entre dos empresas, perjudica al cliente final

Cuando la falta de comunicación entre dos empresas, perjudica al cliente final
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Las relaciones entre clientes y empresas se terminan. Por diversas razones, una colaboración que parecía perfecta, pasa de la noche al día a no beneficiar a ninguna de las dos partes.

Por lo tanto, ese cliente tiene todo el derecho a cambiar de empresa y a convertirse en cliente de otra que le ofrezca lo que busca. Pero en ocasiones, cierta información y datos quedan en manos de la empresa A y el infierno comienza para empezar de cero. Entra en juego la nula comunicación que al final afecta a los tres actores.

Cuando poner trabas es un arma

El cliente ha dejado de trabajar para la empresa X, y quiere trabajar con la empresa Y. La empresa ha de facilitar cierto material a la empresa X, la nueva en la que el cliente ahora confía. Pero la empresa Y se niega.

Pone todas las trabas posibles para que ese no-cliente (con el que tampoco quiere seguir colaborando) pueda contar con una información que es suya y a la que tiene derecho.

¿Qué consigue la empresa X con ese comportamiento?

  1. Demostrar falta de profesionalidad
  2. Dar una imagen donde la ética es invisible
  3. Entorpecer el trabajo de otra empresa
  4. Lograr una pésima reputación

Soluciones

Cuando la empresa Y (la nueva) se encuentra con este tipo de escenario y trata de complacer a su cliente, sólo queda desplegar todas las técnicas diplomáticas de las que pueda disponer.

  1. Intentar dialogar con la empresa X
  2. Hacer de intermediario con los mejores modales y diciendo las palabras que la empresa X quiere oír, al fin y al cabo, el fin es lograr lo que es justo para nuestro nuevo cliente
  3. No dejarse llevar por la ira y sí por la razón.

La falta de ética profesional en las empresas

Nunca sabemos cuando un cliente que ha decidido dejarnos, puede volver. No es plato de buen gusto perder un cliente, pero como en las relaciones personales, por mucho que nos empeñemos, el otro no nos va a querer o aquella no va a ser nuestra amiga por mucho que insistamos.

Dejemos que el tiempo pase. Que pruebe con la otra empresa, facilitemos las cosas y dejemos un buen sabor de boca. Lo dicho, nunca se sabe cuándo los caminos se van a cruzar. La ética profesional y practicarla trae más beneficios a la larga que coaccionar a quien ya no desea estar con nosotros.

En Pymes y Autónomos|La necesidad de una comunicación transparente dentro de nuestra empresa

Imagen|Geralt

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